Claudio Ochoa Huerta - Sonora Presente
Desde hace tiempo, la presidenta Sheinbaum estaba molesta con él. Había una estrategia, una ruta marcada para hacerlo un personaje relevante en la política nacional, pero decidió salirse del camino. Acomodarlo como secretario de organización de Morena tenía el objetivo de que entendiera la estructura y que los liderazgos locales lo conocieran, pero por su forma de ser e intereses no le gustaba estar en contacto con la gente. Cada día le resultaba más difícil pararse en un aeropuerto, odiaba los viajes constantes y los reclamos. Él es más de aviones privados, viajar con seguridad y eso complicaba toda logística.Política
A ese ritmo, los reclamos comenzaron a llegar a Palacio Nacional. Eso sí, con mucho tacto. En el corazón de Morena todo mundo sabía que ella y él habían crecido juntos bajo la sombra de Andrés Manuel López Obrador. Señalarlo de más o de forma incorrecta podría hacerla enojar aunque ella supiera en las que andaba metido y con quiénes.
En esta ruta final, a Andy le plantearon distintos escenarios. Sumarse a un área de gabinete, pero se negó porque eso implicaría tener que rendir cuentas con la presentación de declaraciones patrimoniales. Le ofrecieron puestos en el gabinete de Tabasco y los rechazó de inmediato en su idea de que él está en otro nivel.
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