- Diego Valadés, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, considera que los problemas de origen de la reforma de 2024 son insubsanables y que su destino es la revocación. El nuevo sistema "acabó con décadas de avances", incluyendo la carrera judicial.
Reforma judicial. Improvisación insalvable . Foto: Miguel Dimayuga
Por Diana Lastiri
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Los problemas de origen de la reforma judicial son imposibles de subsanar con modificaciones como las que propuso la presidenta Claudia Sheinbaum, pues este nuevo sistema debe ser revocado.
Así lo asegura el investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, Diego Valadés. Considera que, aunque la iniciativa de la mandataria federal intentó corregir algunos errores de origen de la reforma judicial impulsada por Andrés Manuel López Obrador (en 2024), los grandes problemas de la misma continuarán vigentes.
“El destino de la reforma judicial, en el corto o mediano plazo, es su revocación”, afirma.

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