Ramón Alberto Garza - Sonora Presente
Andy López Beltrán ya está fuera de Morena. Lo sobrepasó el escándalo, lo rebasó la corrupción, lo superó su ineficiencia para operar electoralmente desde Durango y Veracruz, pasando por Chihuahua, y dejando tirados -de paso- los próximos comicios de Coahuila.
Lo cierto es que fue una sorpresa ayer la renuncia del junior de la Cuarta Transformación. Y no es que no se esperara, lo veníamos anunciando desde hace tres meses. Pero como se le defendió su posición tras la salida de Luisa María Alcalde de la presidencia de Morena, todos esperaban que a Andy se le diera la oportunidad de que sacara adelante la elección de Coahuila y ya con “la medalla en el pecho” pidiera licencia.
Nadie compró aquello de que renunció súbitamente a la Secretaría de Organización de Morena, porque va por una diputación federal en su natal Tabasco. Faltan por lo menos entre cuatro y cinco meses para que se definan esas candidaturas. Dicen que “para garantizarle el fuero”. Como si no pudiera aspirar a ser diputado federal y, al mismo tiempo, ser secretario de Organización de Morena.
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