Carlos Ramírez - El Independiente
Palacio Nacional está regresando al modelo priista de desviación de la atención pública a denuncias que se publican en prensa escrita y algunos espacios digitales que exigían respuestas para completar el círculo de la comunicación del Estado para la retroalimentación, y ha comenzado a usar también al manido ejemplo del régimen priista autoritario: desprestigiar a los denunciantes, que es una variante peligrosa del modelo de “maten al mensajero” porque sin intermediario no hay denuncia.
La ineficacia de este esquema de anticomunicación en modo de contrainformación en el caso concreto del columnista Raymundo Riva Palacio ha demostrado su ineficacia: ante la argumentación oficial que quiere demeritar la calidad de los datos del periodista, la respuesta pública de la titular del Estado y del Gobierno federal ha sido a veces la burla y el desdén, pero no la presentación de pruebas, pruebas, pruebas contundentes que desmientan lo aseverado. Y con ello otorgan la razón al columnista.

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