Mauricio Farah - El Siglo de Torreón
Con frecuencia el mayor ardid del futuro es hacernos creer que todavía no llega. Por eso cuando uno cree verlo venir, en realidad ya está instalado.
Sucede en todos los ámbitos, desde el personal hasta el global. Y, desde luego, sucede en materia de evolución demográfica.
Recientemente, el Consejo Nacional de Población (Conapo) dio a conocer el Programa Nacional de Población 2026-2030, documento que puede consultarse en internet y cuya información genera interrogantes y demanda previsiones. ¿Qué haremos para responder a las ventajas y desventajas, a los retos y oportunidades que plantea un futuro que ya llegó?
El envejecimiento de la población dejó de ser una proyección para ser ahora una condición estructural de la sociedad. Viviremos más años, sí, pero cómo, en qué circunstancias. Porque una mayor esperanza de vida no asegura una mejor vida, sobre todo si se considera que la mayoría de las personas llegarán a la vejez con pensiones insuficientes, sistemas de salud con enorme presión y redes familiares más frágiles.
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