- México y Estados Unidos no son economías que intercambian productos terminados; comparten procesos
Darío Celis - El Heraldo de México
LAS REUNIONES QUE el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostendrá esta semana con su homólogo estadounidense, Jamieson Greer, van a girar en torno al costo de producir en Norteamérica.
Ebrard llega con una premisa que rompe la comodidad del tratado tal como opera hoy: las reglas de origen no pueden endurecerse hacia dentro mientras se mantienen abiertas, en términos prácticos, hacia fuera.
El problema es verificable, por ejemplo, en la industria automotriz, el requisito de contenido regional ya alcanza 75%, lo que obligó a armadoras y proveedores a reorganizar cadenas de suministro completas.
Ese ajuste tuvo costos en certificación, logística e inversión, absorbidos en buena medida por empresas que ya operan en la región.
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