- El candidato demócrata ha conseguido ya 302 de los 538 votos del Colegio Electoral, por encima de los 270 necesarios para obtener la mayoría
Javier Ansorena - elEconomista.es
La votación del Colegio Electoral para determinar el próximo presidente de EE.UU., celebrada este lunes, debía ser un trámite. Como mucho, una celebración las tradiciones de la democracia más vieja y estable del mundo con esta antigualla -cada vez más discutida- de su sistema electoral. Era el día en el que los electores -los compromisarios que tiene cada estado en función de su peso demográfico y que votan por el presidente- se reúnen en las asambleas legislativas estatales para formalizar su elección. Su voto no debería ser otro, claro está, que el determinado por la voluntad popular en cada estado.
La votación, sin embargo, venía con el fondo de escenario de un candidato -y actual presidente del país- que no reconoce la decisión de las urnas y asegura que ha habido «fraude masivo» y «robo electoral». Donald Trump no admite que Joe Biden le derrotó por más de siete millones de votos y continúa agitando sus acusaciones -sin haber presentado evidencias consistentes- de que la elección fue un «amaño».

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