domingo, 12 de mayo de 2019

UN PAÍS PARA TODOS

Jorge Zepeda Patterson - El Siglo de Torreón
Los periodistas y editores de diarios y noticieros sabemos por experiencia que las buenas noticias no venden ejemplares ni conquistan audiencias (good news, no news), por más que el público proteste por la diaria exhibición de los males que nos aquejan.
Ese curioso rasgo explica por qué en las redes sociales tiende a viralizarse el discurso negativo, la descalificación y la ridiculización parece despertar de manera irresistible la curiosidad del prójimo. Lo que ya sucedía en los medios de comunicación desde hace siglos y en las charlas de sobremesa desde tiempos inmemoriales (pocos placeres tan disfrutables como hablar mal de los ausentes), en las redes sociales ha adquirido proporciones astronómicas. Los expertos lo tienen perfectamente medido y cuantificado, un comentario despectivo o un insulto tiene diez veces más posibilidades de hacerse viral que una palabra de encomio sobre una persona o un tema.

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