- Los aspirantes presidenciales evitaron en el tercer debate electoral ofrecer un cálculo detallado sobre la forma en la que pagarán sus promesas
Por fin afloraron las propuestas en el tercer debate electoral rumbo a las presidenciales mexicanas del próximo 1 de julio. El de este martes fue el primer cara a cara de la campaña en el que las siempre presentes descalificaciones personales cedieron terreno en favor de las soluciones —aunque poco, muy poco novedosas: todas estaban ya en sus programas electorales—para los principales problemas del país: salud, educación o pobreza. Sin embargo, la concreción fiscal sobre cómo se financiarán todas ellas brilló por su ausencia: Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya y José Antonio Meade evitaron ofrecer un cálculo detallado sobre la forma en la que pagarán sus promesas y todo ellos rechazaron por elevar los impuestos, pese a que México es uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de América Latina en los que la carga tributaria es más baja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario