- 300 ONG han enviado una carta al líder norcoreano para pedirle reformas y el fin de los abusos
“Ningún país ha oprimido a sus propios ciudadanos más completa o brutalmente que la cruel dictadura de Corea del Norte”. Así se expresaba Donald Trump en su discurso sobre el Estado de la Unión en enero de este año. Cinco meses más tarde, el presidente estadounidense se dispone a reunirse en Singapur con el líder supremo norcoreano, Kim Jong-un, en un lujoso hotel para tratar sobre desarme nuclear. Ya no llama a su contraparte “hombre cohete”, sino “Su excelencia”. Y la situación de los derechos humanos en el Norte parece que, en el mejor de los casos, solo se tratará de refilón.
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