viernes, 1 de junio de 2012

LA BANCA DE DESARROLLO SE PONE DE MODA


Francisco Suárez Davila / El Universal

La banca de desarrollo se ha puesto nuevamente de moda. Es como “los perros de rancho”, los amarran cuando hay fiesta (auge) y los sueltan cuando hay crisis. Obama pretende crear un Banco de la Infraestructura; Hollande, el nuevo presidente de Francia, un Banco Público de Inversiones. 
En México los candidatos la mencionan en lugar prioritario y piden fortalecerla sin definir cómo: Peña, Josefina y AMLO, quien propone crear la CAP, copia del Small Business Administration de Estados Unidos, aunque se le olvida que ya existe Nafinsa. Tienen razón en revivirla, ha demostrado ser un poderosísimo instrumento para impulsar el crecimiento. 
Así se acredita en la historia de México, en que la banca de desarrollo nos permitió industrializarnos y crecer al 6% anual. Después, como muchas cosas exitosas, se abusó de ella, se distorsionó. Se tejió una leyenda negra olvidando sus aciertos, destacando sus fracasos, algunos propiciados por sus enemigos: se usó para apoyar empresas emproblemadas, limpiando el déficit del gobierno federal; financiar a múltiples uniones de crédito; endilgarle malos proyectos del gobierno: World Trade Center, créditos a Cuba, como ahora Mexicana. Liquidar Banrural costó 0.5% del PIB y se dejó al campo sin crédito. Ningún rescate a estas entidades se compara ni remotamente con el de la banca privada liberalizada que le costó al país 18% del producto interno bruto y su casi total extranjerización. 
¿Qué no es la banca de desarrollo? La que ahora se ostenta como tal. Ésta es una banca pasiva, reactiva, la actual Nafinsa que se convirtió en Nacional Factoraje, derivación de Bancomer, que se ocupa de garantizar y redescontar los créditos a pymes de la banca comercial, financiando compras gubernamentales o de grandes empresas privadas. Hay una corriente que piensa que hay que consolidar a todos los bancos de desarrollo en uno. Tan equivocado, como unir a CFE y a Pemex. Un personaje dice: “¡La gente se enreda con tantas ventanillas!”, argumento que daría lugar a que hubiera también “un solo banco comercial”. 
¿Qué sí es la banca de desarrollo? Paradójicamente, algo similar a lo que hace el Banco Mundial a nivel internacional, que contradictoriamente se ha convertido en su enemigo después de ser su propagador. Ser como le llaman en China y Corea, “bancos de política” que ayudan a sus gobiernos a configurar programas nacionales, regionales y sectoriales importantes. Como en México se hizo: el Plan Sur-sureste, el Programa Nacional Fronterizo. Además, financian proyectos detonadores, como Ixtapa y Cancún; apoyan la creación de empresas estratégicas en acero, cobre, celulosa. Son escuelas de evaluadores de proyectos y elaboran estudios de base. Deben otorgar créditos en primer y segundo piso, garantías, redescuentos, capital de riesgo, subsidios focalizados, asistencia técnica. Para funcionar requiere fondeo propio a tasa de Cetes y una capitalización periódica del gobierno, como lo hacemos para el Banco Mundial. Sobre todo debe insertarse en una política nacional de desarrollo. 
Así, Nacional Financiera sería el banco que apoyaría a la política industrial y tecnológica, y a la expansión del mercado interno, no sólo pymes; Bancomext, nuestra urgente diversificación comercial, apoyando exportadores y a los que les compran, otorgando seguros, y a las empresas mexicanas que operan en el exterior; integrarle la promoción que no funciona separada del crédito; Banobras, banco de la infraestructura y del federalismo, financiando a nuestras constructoras para que compitan con los extranjeros; financiar a los estados, a los municipios, estimulando la planeación urbana; Financiera Rural debe convertirse en banco eje de un sistema incluyendo Seguros para reactivar al campo y Bansefi debe ser apoyo y “supervisor” de cientos de cajas de ahorro riesgosas. Se requiere consolidar muchos fondos clientelares dispersos en el banco del sector correspondiente. 
Así funciona la banca de desarrollo en los países emergentes más dinámicos: China tiene varios policy banks; India también. En Brasil otorgan 30% del crédito; BNDS desde luego en la crisis de 2009 otorgó 30% del crédito a la industria, rescató el sector automotriz, había creado y apoya a Embraer. Banco Do Brazil, en la práctica un banco comercial de fomento, financió el auge de la agroindustria. 
Éste, pues, es un instrumento poderoso si vamos a crecer al 6%. En México es todavía más importante, dada la prevalencia de bancos extranjeros que no dan suficiente crédito a las actividades prioritarias. Para un país emergente el crédito dirigido por cuadros profesionales comprometidos con el desarrollo del país es fundamental. ¡Fortalecer la banca de desarrollo es más importante que muchas llamadas reformas estructurales! 


EL DRAGÓN CHINO SIGUE AVANZANDO ¡Y MÉXICO POCO CASO HACE!


 Mauricio de Maria y Campos*

En 1980 China se propuso convertirse en la segunda economía del mundo en tres décadas y lo logró puntualmente. Este año,  debido a la crisis  occidental, sólo  crecerá al 8%;  pero el FMI mantiene su expectativa de que en 5 años se convierta en la primera economía mundial. Ya es la  segunda fuente de importaciones  de México; pero  nuestro actual gobierno  no  ha  seguido  una política de fortalecimiento económico de nuestras relaciones con  el gigante asiático. Algunos argumentan qué es  por temor a la reacción de nuestros vecinos. Hay algo de eso; pero  en el fondo ha faltado imaginación, voluntad política y capacidad para esgrimir una política activa a nivel nacional e internacional, como la hubo en el pasado.
Ello me quedó  claro durante la visita que realicé a Beijing la semana pasada en la que, además de haber tenido la oportunidad de conversar informalmente con empresarios chinos y mexicanos y funcionarios y ex funcionarios chinos,  participé en dos distintos seminarios académicos  organizados por  la Academia China de Ciencias Sociales y el Instituto de Economía y Política Mundial. La primera para examinar las relaciones China- México y la segunda para analizar la posición china sobre El G-20 y el Orden Económico Internacional.
Me impresionó desde que llegué  al nuevo aeropuerto de Beijing el enorme progreso alcanzado desde que en 1980 visité por primera vez  esa ciudad;  hoy  día Beijing es una moderna metrópolis con una avalancha de automóviles, hombres y mujeres con ropa multicolor, rascacielos,  una vasta red de autopistas,  transporte subterráneo, jardines floreados y nuevos museos y centros deportivos, artísticos y de entretenimiento.
¿Es  el Siglo 21 el siglo de  China? Niall Ferguson respondió afirmativamente la pregunta hace unos meses en un debate en Canadá con Kissinger, recordando que si China  estuviera organizada como Europa estaría integrada por 90 naciones. Destacó también  que  en 30 años multiplicó su economía por 10;  tiene ya la mayor industria manufacturera del mundo. Se espera  que en 2015 sea el mayor mercado de importaciones y en 2035 consuma una quinta parte de toda la energía mundial. Su reto económico y social: sostener tasas de crecimiento altas para generar empleos y salarios, sobre todo en el oeste del país, y  mejorar la distribución del ingreso.
Tres factores me parecen de interés para México:
1º Hace 30 años China descansó fuertemente en la inversión extranjera directa, pero hoy, gracias  a su elevada  tasa de ahorro interno,  sus tres trillones USD de reservas internacionales y su fondo soberano con 200 billones USD de activos, China se ha convertido en el inversionista extranjero por excelencia.
2º China ha alcanzado ya a los  países desarrollados en términos de formación de personal capacitado y de graduados universitarios, así como   en materia de inversión en investigación y desarrollo tecnológico e innovación. El efecto aprendizaje de la IED que ha recibido es notable Está por superar a Alemania en el número de de patentes propias y en un reciente estudio de la OCDE,  los  quinceañeros de la región de Shangai tuvieron  la calificación máxima en matemáticas; los de  los EU quedaron en el lugar 25.
Finalmente, me impresionó escuchar  un gran interés en invertir en México a través de grandes proyectos de infraestructura, transportes rápidos, agua, energía, minería, producción de alimentos, industria manufacturera y protección ambiental; pero al mismo tiempo  oír  por doquier la queja de que nuestras instituciones de  Gobierno, han  descuidando totalmente a China, ¿quizás? argumentaron algunos  ¿por temor a la reacción de  sus vecinos del norte?. Me sorprendió, por cierto, la ausencia de la embajada mexicana en  la reunión sobre el G-20, (aun cuando había representantes del FMI, la OCDE, EUA y Alemania). Destacaría la percepción china de que el problema de la desventajosa balanza comercial (11 a 1) se debe, no a prácticas desleales de comercio, sino a la falta de oferta y competitividad mexicana (¿Qué tienen que ofrecer más allá de cerveza, tequila, carne de puerco y algunos minerales?)
El joven empresario Simón Levy, muy eficaz promotor de México- a través de su grupo AGENDASIA- y el autor de este texto  los  invitamos  a invertir para el amplio mercado nacional,  nivelar la balanza con  China y exportar a terceros países, aprovechando nuestra posición geográfica estratégica, así como a  colaborar con mayor financiamiento y tecnología al desarrollo de la infraestructura mexicana y otras necesidades prioritarias. Llegó la hora de  que empresarios, académicos, promotores de cultura y turismo y el nuevo gobierno pongamos en marcha  una ambiciosa estrategia integral de cooperación y negocios con China -como lo han hecho con relativo éxito otros países latinoamericanos y lo está  evidenciando desde ayer un Foro en la UNAM. Más de lo mismo sería suicida: clavarnos con una Europa y unos EUA en declive y marginarnos del nuevo mapa económico global.
*Director del IIDSES-IBERO.

FC: ¿BUENOS RESULTADOS?

México SA
¿También se va al rancho?
Triunfalismo vs realidad
Carlos Fernández-Vega / la Jornada
A pesar de lo obvio, el inquilino de Los Pinos sigue con la cantaleta de que con él en la residencia oficial se alcanzaron buenos resultados económicos y se sentaron las bases para el crecimiento y el desarrollo. Más modesto que de costumbre, Felipe Calderón se aventó la siguiente puntada: no les quepa duda; la economía mexicana está fuerte, es competitiva, genera empleos, y puede y debe serlo mucho, mucho más. Y se quedó tan tranquilo, como Vicente Fox cuando, cercano el final de su mandato y a punto de regresar al rancho, dijo que como ya me voy, hablo libre y digo cualquier tontería.
Lo dijo en el acto de clausura de la reunión nacional de consejeros de la trasnacional financiera española BBVA –propietaria de Bancomer–, pero en los hechos los buenos resultados del calderonato son padecidos por la mayoría de los mexicanos (crecimiento raquítico, pobreza al alza, empleo inexistente, salarios de hambre y bienestar ausente, para decirlo rápido), pues con el susodicho en Los Pinos la situación pasó de mala a pésima. ¿Será que él también ve un rancho en su futuro inmediato?
Desde luego que el triunfalismo de Felipe Calderón ni de lejos es compartido por otras instancias de gobierno, como en la Cámara de Diputados, donde califican la economía mexicana de estructuralmente rezagada, que genera muy pocos empleos formales y cada vez más precarios. Además, se ha acumulado evidencia suficiente para señalar la existencia de una fragilidad estructural de las finanzas públicas, ocultada por los cuantiosos ingresos petroleros asociados a los niveles elevados del precio del barril de la mezcla mexicana de petróleo; lo preocupante de la revisión de las finanzas públicas de México es la evidencia clara de un deterioro de la posición fiscal del gobierno a partir de 2007, asociado con el rezago de los ingresos públicos respecto del crecimiento del gasto público, generando una brecha que viene a subsanar la deuda pública, y que se corrobora por el hecho de que el endeudamiento público se destina principalmente a pagar el servicio de la deuda, y a cubrir el déficit fiscal.
El triunfalismo del inquilino de Los Pinos es matizado por la Cámara de Diputados (Conclusiones derivadas del análisis al informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2010; documento para la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, abril de 2012): “en el ámbito de los ingresos, persiste el estancamiento de la recaudación tributaria medida por la carga fiscal (17.5 por ciento del PIB), que pone a México en uno de los últimos lugares en este indicador entre los países de la OCDE. Quizá la explicación se encuentre en los hallazgos de la actividad revisora practicada al SAT en el que se destacan: a) las cuantiosas devoluciones tributarias reintegradas a contribuyentes, con el inconveniente de que esas devoluciones se concentran en una elevada proporción en grandes contribuyentes, y b) la actividad de elusión de contribuyentes que contratan empresas de outsourcing a efecto de reducir el pago del ISR (y de los pagos de la seguridad social y los pagos por PTU)”.
Para los diputados destacan los subejercicios y la gestión presupuestaria en el gobierno calderonista, “en la que se identifica una vez más la práctica de los ejecutores de gasto de transferir recursos hacia el cierre del ejercicio a fideicomisos y otras figuras análogas no sólo para hacer reasignaciones de gasto al margen del Congreso, sino para encubrir subejercicios presupuestarios de programas gubernamentales. En el ámbito de los fideicomisos persistió la observación del uso de estos instrumentos por parte de la Secretaría de Hacienda para transferir recursos discrecionalmente al margen del Congreso. En la fiscalización del gasto, subrayan los inquilinos de San Lázaro, se revelaron diversas deficiencias en su aplicación, que es urgente corregir por sus efectos económicos y sociales, como la existencia de proyectos de inversión pendientes de ejecutar, y la canalización de los ingresos por derechos de hidrocarburos destinados originalmente a proyectos de inversión, desperdiciados en gasto corriente, o no identificada su aplicación.
Por lo que toca a la deuda pública, su revisión abarcó la evaluación de los riesgos de los pasivos contingentes, incluyendo el débito avalado por el gobierno en la banca de desarrollo, en los organismos de control presupuestario directo, y en otras clases de pasivos como los generados por el rescate bancario (Fobaproa) y administrados por el IPAB, y el Farac (rescate carretero). La deuda pública del sector público presupuestario se ubica por arriba de los parámetros aconsejables por organismos financieros internacionales. La revisión de la deuda pública comprendió también una valoración del significativo crecimiento de la deuda estatal y municipal, en el contexto de un análisis de los riesgos que significaría para la federación un rescate de la deuda subnacional, como el que ocurrió como consecuencia de la crisis financiera de 1994-1995.
En general, anotan los diputados, la revisión al sector de Hacienda y Crédito Público 2010, “reveló hallazgos importantes cuya corrección se traducirá en mejores prácticas gubernamentales. La Auditoría Superior de la Federación identificó el crecimiento sistemático de la deuda pública federal (alcanzando valores superiores como proporción del PIB, que lo señalado –como tope– por el Fondo Monetario Internacional), y un crecimiento anárquico y acelerado de la deuda pública subnacional, mientras que el crecimiento de la economía en 2010 fue acompañado de un precario avance del empleo, que es incapaz de impulsar el mercado doméstico, base de un crecimiento más sólido de la economía”.
En torno al régimen fiscal de Pemex, los diputados advierten que se ha constatado que el organismo, a nivel mundial, es la única empresa petrolera que paga al gobierno federal más de la totalidad de sus ingresos operativos en impuestos y derechos, con lo cual la paraestatal no dispone de recursos propios para financiar proyectos de inversión en infraestructura, mostrando también con ello una debilidad crítica de las finanzas de la empresa que se reflejan en descapitalización y en un endeudamiento progresivo. Del análisis a las auditorías practicadas a Pemex Refinación, se deduce la severa crisis en la se encuentra el Sistema Nacional de Refinerías, que tiene estancada su capacidad de producción de petrolíferos por más de 20 años. La falta de un programa estratégico de largo plazo implica que se tengan que exportar anualmente elevados volúmenes de petróleo crudo y que se tenga que procesar en el exterior, generando productos de valor agregado, que muy bien podrían estarse produciendo en el país.

SABRITAS, REPRESALIA DEL NARCO CONTRA EU

Jorge Carrasco Araizaga
MÉXICO, D.F. (apro).- El ataque de Los Caballeros Templarios a la empresa Sabritas en Michoacán y Guanajuato es la primera acción hostil de una organización de la delincuencia organizada en contra de intereses económicos de Estados Unidos en México.
En el ambiente de confrontación armada creado por el gobierno de Felipe Calderón, la decisión del cártel, planeada y ejecutada en forma simultánea, fue una típica acción de represalia por considerar que la empresa, filial de la transnacional estadunidense Pepsico, ha sido colaboradora de su declarado enemigo.
Desde que el sábado 26 de mayo se conocieron los ataques, había quedado claro el mensaje no sólo para Sabritas, sino para otras empresas que desde hace tiempo han sido acusadas de poner su infraestructura al servicio del gobierno de Calderón.
A partir de que en enero de 2007 el gobierno federal llevó su guerra a Michoacán, en varias comunidades del estado era un secreto a voces que empresas que habían estado ligadas al triunfo de Calderón estaban sirviendo de parapeto para labores de inteligencia y aún operativas en contra de La Familia Michoacana, el antecedente inmediato de Los Caballeros Templarios.
La reivindicación del ataque por parte de Los Caballeros… y su advertencia de que harán lo mismo con otras firmas echó abajo la falacia de la extorsión con la que las autoridades pretendieron justificar el ataque.
No es tampoco un hecho aislado, como salió al paso el secretario de Economía, Bruno Ferrari. Es un escalamiento en la ya de por sí grave amenaza para la seguridad y estabilidad del país.
La reacción del Departamento de Estado de Estados Unidos fue algo más que una condena. El ataque a sus intereses económicos era ya un escenario previsto. Funcionarios civiles y militares ya habían advertido que la violencia en México podía alcanzar en cualquier momento a los intereses de ese país en nuestro territorio, e incluso dentro de sus propias fronteras.
En octubre de 2008 se registró el primer ataque contra objetivos “duros” de Estados Unidos en México en el contexto de la “guerra a las drogas” declarada por Calderón, en la que ha ido de la mano del gobierno estadunidense a través de la Iniciativa Mérida. Fue un ataque con granada al consulado de ese país en Monterrey, Nuevo León.
En abril de 2010 hubo un segundo ataque contra oficinas consulares estadunidenses. Ocurrió en Nuevo Laredo, Tamaulipas, con explosivos caseros.
En marzo de ese mismo año, fueron ejecutadas tres personas “vinculadas” al consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Hace más de un año, en febrero de 2011, fue asesinado en una carretera de San Luis Potosí el agente del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) Jaime Zapata cuando sicarios de Los Zetas lo confundieron como miembro de una organización rival, según la versión oficial.
Pero esta vez fue un ataque contra un “blanco suave” de Estados Unidos en México: Pepsico, dueña de Sabritas, tiene sus oficinas corporativas en Nueva York y es una las multinacionales más importantes del mundo. Tan sólo en México tiene más de 70 mil empleados.
El potencial de esos ataques por parte de la delincuencia organizada es enorme. De acuerdo con el propio Departamento de Estado, que tiene en México al mayor número de empleados destacado fuera de Estados Unidos, más de un millón de estadunidenses vive en México y más de 10 millones visitan cada año el país.
Pero sobre todo, más de 18 mil compañías con inversión estadunidense operan en México, las que tienen invertidos más de cien mil millones de dólares en el país.
Entre los analistas de seguridad estadunidenses prevalece la idea de que los grupos de delincuencia organizada difícilmente se querrán enfrentar a Estados Unidos, conscientes de que se desataría una cacería en su contra.
Pero lo ocurrido con Sabritas rompe esa regla y alienta a quienes desde hace tiempo proponen una todavía mayor intervención de Estados Unidos para combatir el narcotráfico en México y darle a las organizaciones de delincuencia organizada el tratamiento de una guerrilla insurgente. Ello implicaría tener a las Fuerzas Armadas en una “guerra de baja intensidad” contra los narcotraficantes y sus redes de apoyo social.
Michoacán fue el escenario también del primer ataque terrorista del narcotráfico contra población civil. Si Estados Unidos incluye a los narcotraficantes mexicanos en su lista de terroristas, entonces sí tendríamos lo que muchos militares conservadores de ese país han propuesto: trasladar los objetivos geoestratégicos de Estados Unidos de Irak y Afganistán a México.

EE UU ES EL SEGUNDO PAÍS DESARROLLADO CON MÁS POBREZA INFANTIL, SEGÚN UNICEF


España ocupa el quinto lugar por la cola de los 35 países analizados por Unicef
Eva Sáiz Washington / El País
Estados Unidos es uno de los países desarrollados con mayor número de menores viviendo bajo el umbral de la pobreza relativa, según un estudio publicado este martes por Unicef. Solo Rumania, con una tasa de pobreza infantil del 25,5%, supera el índice del 23,1% del país norteamericano. Ambas son las únicas naciones, de las 35 que se incluyen en el estudio -los 27 países de la Unión Europea, más Australia, Nueva Zelanda, Japón, Canadá, EE UU, Suiza, Noruega e Islandia-, que superan el 20%. España, con el 17,1%, ocupa el quinto lugar por la cola, por detrás de Italia (15,9%) y Grecia (16%).
El informe utiliza los parámetros empleados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) para definir la “pobreza relativa”. De acuerdo con la descripción de la OCDE, se considera que un menor vive en una situación de pobreza relativa cuando “se cría en un hogar cuyos ingresos, en función de la composición familiar, son inferiores al 50% de la media de ingresos del Estado en el que reside”. Según este baremo, el 15% de los 200 millones de niños –entre 0 y 17 años- que viven en los 35 países objeto del estudio se encuentra por debajo de ese umbral. A la cabeza de la Lista se encuentran Islandia (4,7%) y Finlandia (5,3%).
Los datos con los que ha contado Unicef para hacer el informe se remontan a 2009 (en el caso de EE UU a 2007). La organización alerta de la grave situación económica por la que han atravesado todos los países en estos tres últimos años y del peligro que supone que no se cuente con cifras más actualizadas. “Es un fallo significativo por parte de los Gobiernos de la OCDE que la información sobre la situación de sus menores no recoja el impacto de la recesión económica […] Es evidente que lo peor está por llegar. Muchas familias, incluso las que cuentan con menos ingresos, hasta ahora disponían de un colchón económico –ahorros, ayuda familiar- que ahora se está agotando”.
Pese a que las cifras de EE UU son preocupantes, Unicef advierte de que a la hora de contabilizar los ingresos familiares hay que tener en cuenta que en la mayoría de los países europeos la sanidad o la educación “son gratuitas o están subvencionadas por el Estado, mientras que en EE UU esos gastos corren a cargo de los ingresos de las familias”. No obstante, la Organización de Naciones Unidas concluye que los ingresos medios son “un indicador bastante preciso para establecer lo que se considera nivel de vida normal”, y que si el estudio concluye que el 23% de los menores de EE UU están en situación de pobreza, “el dato debe tomarse en consideración con los parámetros de ese país y no con los de la República Checa”.
De acuerdo con los datos ofrecidos por el Censo de EE UU, en 2010 15 millones de  menores de 17 años vivían en situación de precariedad
EE UU cuenta, desde principios de la década de los 60 del siglo pasado, con su propio baremo para determinar el umbral de pobreza de su población, cuyo límite está en 23.050 dólares al año para las familias y en 11.170 dólares anuales para los particulares. Unas cifras que se actualizan en función de la inflación pero que, según Jane Waldfogel, profesor de la Universidad de Columbia, “no se corresponden con la realidad porque no tienen en cuenta las necesidades y los gastos tanto familiares como individuales”.
El Censo de EE UU ha elaborado sus propios parámetros para fijar el umbral de la pobreza infantil, que, de acuerdo con el estudio de Unicef, también ofrece unas cifras inferiores a las que se obtendrían aplicando las cuantificaciones internacionales. De acuerdo con los datos ofrecidos por el censo correspondientes a 2010, ese año 15 millones de estadounidenses menores de 17 años vivían en situación de precariedad, una cifra que podría haberse duplicado de no ser por el programa de cupones de alimentos. Según el Centro de Presupuestos y Políticas Prioritarias, gracias a ese plan gubernamental se ha conseguido reducir a la mitad el número de niños en situación de extrema pobreza.

VERDADES A MEDIAS


Draghi deplora la mala gestión en Bankia, pero el BCE también es responsable en la crisis del euro
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, sintetizó ayer el malestar europeo sobre la crisis de Bankia con un análisis conciso y preciso que, aunque engloba también a otros Gobiernos, parece pensado concretamente para el español actual: “Esa es la peor manera de hacer las cosas porque al final todo el mundo acaba haciendo lo correcto, pero al coste más alto posible”. Draghi concluía así una descripción impecable de la realidad, en la cual los Gobiernos subestiman sistemáticamente las necesidades de recapitalización de sus bancos en crisis y presentan, por resistirse a aceptar la realidad, “una primera evaluación, después una segunda, una tercera, una cuarta”. Todas ellas insuficientes, cabría añadir. El Gobierno español ha llegado a dar tres previsiones de necesidades de capital; y es posible que ni siquiera la última, 24.000 millones, sea definitiva.
Hay que admitir que la crítica del presidente del BCE es acertada. El Ministerio de Economía ha obrado en el caso de Bankia con cierta improvisación, hasta el punto de que, como demuestra la prima de riesgo, está acercando la economía española a la necesidad de intervención. La cuestión es si esta frivolidad procede del ánimo de ocultar a la opinión pública la enormidad de una catástrofe financiera en la que han participado activamente el PP madrileño y un político tan destacado del partido como Rodrigo Rato, o si procede de la ignorancia. En cualquier caso, no es admisible la tesis, difundida con entusiasmo por el Gobierno y Génova, que atribuye al gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, toda la culpa del siniestro financiero; y tampoco es de recibo el intento del presidente del Gobierno de culpar a Grecia; aunque se empeñe en lo contrario, la responsabilidad principal de la alarma de intervención que suponen 534 puntos básicos de diferencial es de la pésima gestión de la reforma financiera y de la crisis de Bankia que ha ejecutado su Gobierno.
Pero en lo que no es posible coincidir con Draghi es en esa autoexculpación retórica de la responsabilidad del BCE en las convulsiones de la zona euro. “¿Puede el BCE llenar el vacío de la falta de acción de los Gobiernos nacionales sobre el crecimiento y el déficit? La respuesta es no”. Demasiado fácil. Esa interpretación sería correcta si el espacio financiero europeo funcionase de forma integrada; pero no es el caso. Uno de los efectos perversos de la crisis que estalló con la quiebra de Lehman Brothers es la compartimentación nacional de los sistemas bancarios, de forma que son los sistemas nacionales los que entran en crisis y son medidas de discriminación nacional las que se activan para impedir el contagio. La situación hoy es que los bancos alemanes solo se fían de los de su país, los británicos de los del suyo y así sucesivamente. Mientras se restaura el espacio financiero europeo y se organiza esa idea de Draghi y Van Rompuy de una unión bancaria europea, con un fondo de garantía de depósitos común, el BCE tiene la responsabilidad de bajar la fiebre de las deudas nacionales. Si rehúsa esa tarea, incurrirá en escapismo por una evaluación inexacta de la realidad política del euro.
Hay otra razón para rechazar esa parte del discurso de Draghi: el tiempo. La federación bancaria y la unión fiscal son ideas interesantes, pero por el momento imprecisas y, si se tiene en cuenta la velocidad de ejecución de las instituciones europeas, a muy largo plazo. España puede sostenerse con una prima de riesgo por encima de 530 puntos apenas unos pocos meses; y tampoco puede soñar siquiera con una leve recuperación en 2014 si prosigue la salida de capitales del país (nada menos que 66.200 millones en marzo) y no cesa la fuga de depósitos bancarios de las entidades en crisis. Son problemas del área económica en su conjunto, porque la debilidad de las instituciones europeas ha contribuido a causarlos y agravarlos.
 Fuente: El País