Paola Nagovitch - Luis Doncel - El País
“Lo único que se interpone entre mis vacaciones y yo son ustedes”, bromea Zohran Kwame Mamdani al recibir a El País Semanal la tarde de un viernes. Está a punto de tomarse una semana libre, su primer descanso desde que llegó a la Alcaldía de Nueva York a principios de año. Será una pausa necesaria. No solo porque desde enero ha llevado un ritmo frenético con una agenda pública abarrotada y cronometrada hasta el último segundo, sino porque la vida de este milenial de 34 años se ha visto completamente transformada en muy poco tiempo. Hace un año vivía junto a su esposa en el apartamento de una habitación de renta regulada en el condado de Queens que alquilaba desde 2018. Ahora reside en una mansión construida en 1799 al otro lado del East River, en Manhattan, y es uno de los políticos más influyentes de Estados Unidos.
Mamdani mantiene un aura familiar a pesar de gobernar una ciudad de 8,5 millones de personas. Hablar con él hoy, tras ocho meses en el cargo, es muy parecido a hacerlo con el desconocido que inició su campaña en 2024. Es carismático y sonríe siempre, algo que le ha granjeado críticas por considerar su gesto forzado. Él responde que su optimismo es algo que le inculcaron sus padres. En la Sala del Gobernador del Ayuntamiento, rodeado de retratos del siglo XVIII y XIX y con el escritorio del presidente George Washington de fondo, responde a las preguntas de corrido.
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