Por: Marco A. Mares - El Economista
En los últimos años, Petróleos Mexicanos pasó de ser la gallina de los huevos de oro que aprovecharon varios gobiernos, a un riesgo fiscal para las finanzas públicas de México.
Pemex dejó de ser una de las principales fuentes de ingresos para las finanzas públicas de México y se convirtió en una carga para el gobierno, con transferencias y apoyos que superan sus aportaciones.
Las tres grandes agencias: Moody’s, Standard and Poor´s (S&P) y Fitch Ratings, coinciden en un diagnóstico estructural muy crítico del perfil crediticio sin apoyo gubernamental de Pemex.
Señalan que Pemex mantiene una deuda muy elevada y una estructura de capital insostenible; flujo de caja persistentemente negativo; producción estancada o en declive estructural; pérdidas operativas en refinación; débil liquidez y necesidad recurrente de apoyo del gobierno y representa un pasivo contingente para las finanzas públicas.
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