Hay dudas en torno a la fiabilidad de Estados Unidos como guardián del oro europeo, dicen los expertos. Getty Images
Cristina J. Orgaz BBC News Mundo
Una "vieja dama" se alza orgullosa en la céntrica calle de Threadneedle Street, en el corazón del distrito financiero de Londres. Bajo sus pies se guardan unos 400.000 lingotes de oro, que ni siquiera le pertenecen.
La honorable institución no es otra que el Banco de Inglaterra, el segundo mayor custodio de oro del mundo, después de la Reserva Federal de Nueva York. Y de lo que hay en sus bóvedas de seguridad, solo el 6% corresponde a las propias reservas del Tesoro de Reino Unido.
Lo demás -unas 5.000 toneladas de oro- es prestado. "El oro que custodiamos en nombre de nuestros clientes no figura en nuestro balance", dice el banco central de Reino Unido en su propia página web.
Esta semana, el banco central de Países Bajos informó que retiró 86 toneladas métricas de oro de Estados Unidos y Canadá, -que valen casi US$12.000 millones- para trasladarlas a las cámaras acorazadas del Banco de Inglaterra.

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