lunes, 7 de septiembre de 2026

Colosio: ayuda o hunde el apellido en la política

Carlos Ramírez - El Indpendiente

FOTO: CUARTOSCURO

De seguro que a Luis Donaldo Colosio Riojas alguno de sus maestros en política mexicana debió haberle explicado con manzanas que en política el peso del apellido hunde o hace flotar. El debate el junior de la política con el gobernador sonorense Alfonso Durazo Montaño es más un lastre que un auxilio en aguas tormentas.

Antes de entrar a la discusión sobre el peso del apellido, es importante hacer una valoración de corto plazo de que, si llegó a donde llegó no fue por ser una figura deslumbrante en la política mexicana o, por cierto y de manera lamentable ya olvidó quién fue realmente su padre, Riojas debe de aclarar con mucha precisión su origen geográfico: ¿nació de manera física en Magdalena de Kino, Sonora, o fue registrado después de haber visto la primera luz en la Ciudad de México?, y enseguida la pregunta fundamental: ¿si era sonorense, por qué hizo su carrera política en Nuevo León y por qué ahora le sale el gusanito de Sonora?

Ahí se puede estar ahogando el joven Riojas, porque la indefinición le sirvió como maniobra de distracción, pero con todo respeto a los apellidos él no es Pérez o Sánchez sino nada menos que hijo primogénito de quién fue, y por lo tanto de manera inevitable cualquier referencia a su carrera política se va a ahogar en la obligatoriedad de reconocer el peso de su sangre y salir ahora con la sorpresa de que fue alcalde de Monterrey y senador por primera minoría de Nuevo León pero que ya no le importa.

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