Jorge G. Castañeda - El Siglo de Torreón
“I steal for the Crown” o Robo para la corona es una expresión atribuida a Sir Francis Drake, el pirata, corsario, navegante, verdugo de la Gran Armada es- pañola de Felipe II y súbdito leal y estor- boso de Isabel I de Inglaterra. Si no la dijo Drake, la pensó: asaltaba galeones y bu- ques de todos los pabellones en casi todos los mares, y sostenía que él no se enrique- cía en lo personal, sino que entregaba la totalidad de sus botines a su soberana. La confesión volvió a cobrar notoriedad en la Argentina de Carlos Ménem, cuando uno de sus ministros, explicando las acusacio- nes de corrupción en su contra, se justifi- có de esa manera.
En México, no existía ni la expresión ni la práctica. Los gobernantes, desde los años veinte hasta hace poco, o no robaban -y fueron muchos en esa situación- o roba- ban para sí mismos. No aspiraban a dar- le un arropamiento digno, altruista, noble a sus excesos. Cuando mucho inventaban eufemismos: “No pido que me den, sólo que me pongan donde hay”, o “Fulano no roba, solo se le pega el dinero”.
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