Jorge Fernández Menéndez - Sonora Presente
El gobierno federal tiene un discurso, una narrativa, más que contradictoria en los temas de la relación y cooperación con Estados Unidos en temas de seguridad e incluso económicos y comerciales. Mientras en algunos espacios hablan de injerencismo, de alejarnos de EU, mientras patrocinamos a personajes y gobiernos que están en las antípodas de una democracia medianamente funcional y, por supuesto, de los intereses de EU, e incluso cuando se afirma que los elogios a un funcionario tienen como objeto dividir al gobierno, en otros ámbitos, sin difusión casi, se hacen acuerdos de fondo con la Unión Americana.
En el ámbito de la seguridad, tres mecanismos conjuntos con EU son centrales: los acuerdos militares con el Comando Norte, de los que hemos hablado aquí muchas veces, y que quedaron de manifiesto, por ejemplo, con el tema del derribo de drones del crimen organizado en la frontera. Segundo, los intercambios operativos de inteligencia que se dan cotidianamente en múltiples operativos. Y, tercero, el miércoles se anunció un acuerdo entre la UIF con el FinCEN y la OFAC, además de otras agencias estadunidenses, entre ellas la DEA, para establecer comunicación en tiempo real entre esas dependencias, bloquear cuentas y activos, y poder operar de forma conjunta en la lucha contra el crimen organizado desde el espacio financiero.
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