Isaac Katz - El Economista
Una de las manifestaciones más notorias de la debilidad estructural de la economía mexicana es el mercado laboral. Un país que experimenta muy bajas tasas de crecimiento económico es incapaz de generar los empleos que permitan ocupar, con una alta productividad, a todos aquellos que ofrecen a las empresas sus servicios laborales, particularmente a aquellos que ingresan a este mercado. (Clase de eco I: en el mercado laboral los demandantes son las empresas y los oferentes son los trabajadores; las empresas no ofrecen empleos ni los trabajadores demandan puestos de trabajo).
La información provista por el Inegi muestra esta debilidad. Así, para el mes de enero, del total de individuos ocupados, el 56% de ellos laboraba informalmente, es decir, sin acceso al sistema de seguridad social. Por otra parte, casi el 30% de los ocupados estaba empleado en empresas ilegales que producen bienes legales (mal llamadas informales), es decir, en unidades de producción que no están formalmente constituidas y tampoco están registradas ante las autoridades tributarias y de seguridad social (SAT e IMSS).
No hay comentarios:
Publicar un comentario