Carlos Ramírez - El Independiente
WASHINGTON, D. C.- Si se revisan los espacios de la nueva centralidad imperial de Estados Unidos con Donald Trump en la Casa Blanca, el aparato económico y geopolítico de Washington tendrá que enfrentar una realidad: el modelo capitalista de producción no alcanza para regresar a los tiempos productivos anteriores al Consenso de Washington de 1989 ni del Tratado Norteamericano de 1974.
Hay pequeños detalles que prefiguran el imposible regreso a la dominancia productiva exclusivamente estadounidense. Se puede tomar ejemplo sencillo: las tiendas estadounidenses están llenas de zapatos tenis con valor al consumidor en 29 dólares por su origen chino, pero los mismos productos –con más calidad, obviamente, pero en un mercado presionado por la inflación– con manufactura estadounidense se venden arriba de 100 dólares.
Y el caso de los tenis se puede extender a otros productos de consumo masivo con etiquetas de “Hecho en China” o “Hecho en Vietnam”, dos países que ha ocupado el espacio productivo barato que antes tenía, por ejemplo, México. Pero mientras en México el costo de producción ha aumentado por alzas salariales –sobre todo–, el mercado laboral oriental está castigado por regímenes autoritarios y represivos en costos de producción.

No hay comentarios:
Publicar un comentario