Salvador García Soto - El Universal
El miércoles 5 de agosto, pasadas de las 12 del día, cuando terminaba en Culiacán el evento de revisión de los avances del Dren Bacurimí, el presidente López Obrador escuchó en un teléfono celular de su jefe de Ayudantes, Daniel Azar, los explosivos comentarios y afirmaciones de su secretario del Medio Ambiente, Víctor Manuel Toledo. La cara del mandatario, cuentan, se puso seria y se fue descomponiendo en la medida que el titular de la Semarnat cuestionaba con palabras duras la existencia de la 4T, hablaba de un “gobierno de contradicciones brutal” y acusaba a varios de los integrantes del gabinete presidencial de favorecer negocios y de abogar por grandes empresarios en perjuicio del medio ambiente del país.
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