miércoles, 2 de octubre de 2013

LA PROPIA RUTA

Luis Linares Zapata / La Jornada
Insistir en un modelo propio para desarrollar la industria de la energía les parece, a los que adoptan la postura de imitar o seguir rutas ajenas, una necedad nacionalista. Sobre todo cuando tal necedad ha sido causal eficiente para cimentar una identidad particular, diferente a otras muchas que, también, pasaron o pasan por similares problemáticas. Y cuando lo creado respondió a las propias necesidades y fue de provecho para la mayoría. Tal es el caso de la promulgación de la Constitución de 1917 y, en específico, de su crucial artículo 27. En él se fija el dominio primigenio de la Nación sobre los bienes del suelo y el subsuelo, plataforma continental y espacio aéreo. Fundamentando así la expropiación, primero, y el desarrollo de Pemex posterior, como un monopolio encargado de la explotación y transformación de los hidrocarburos sólidos, líquidos y gaseosos.

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