Raymundo Riva Palacio / Eje Central
El gobierno federal está bastante enojado con la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). En las negociaciones en la Secretaría de Gobernación les dio todo lo
que pidieron –salvo lo imposible de la abrogación de la Reforma
Educativa-, que incluía la no sanción administrativa por abandonar sus
trabajos, ninguna represalia penal, reposición de salarios no
devengados, destitución de funcionarios locales y hasta la liberación de
varios de sus miembros capturados por el secuestro de los sobrinos del
presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez
Candiani, en 2012. A cambio, se pedía el levantamiento del plantón en el
centro de la ciudad de México y que regresaran a clases en Oaxaca. Incumplieron.
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