martes, 2 de noviembre de 2010

PALOS DE CIEGO

Julio Anguita / elEconomista.es
La reunión de ministros de Economía del G-20 celebrada en Corea del Sur ha abordado -supongo que con bastante miedo- lo que ha venido en llamarse la Guerra de las Monedas.
El problema no es otro que las consecuencias de la universalización y aceleración de uno de los tres grandes tótems de la tríada capitalista: la competitividad. Tras las alusiones y denuncias a las devaluaciones o revaluaciones de las monedas no hay otro problema que la consecución de una balanza comercial excedentaria.
Acuciados por la memoria de la serie de devaluaciones competitivas desarrollada en la década de los años 30, Estados Unidos consiguió en la cumbre del G-5, celebrada en el hotel Plaza de Nueva York en el año 1985, que las demás monedas permitieran la devaluación del dólar para detener su déficit comercial. A partir de entonces, el dólar inició una caída libre que amenazó en volatizar la tasa de cambio monetaria.
Los acuerdos del G-7 en el año 1987, denominados del Louvre por el lugar de su concreción, pusieron en marcha, junto con la cooperación internacional para mantener la tasa de cambio, la necesaria cooperación entre las distintas economías allí reunidas.
En la actualidad, han aparecido nuevos actores, nuevas realidades y una crisis económica de imprevisible salida, si es que la hay desde las recetas clásicas. La aparición de los países BRIC -y China entre ellos- junto con la consolidación de otros emergentes ha puesto patas arriba un tinglado basado en una contradicción in terminis: la validez universal y atemporal de la competitividad.
Con un tercio de la población mundial inmerso en la depauperación y el subconsumo extremos y con el resto enfrascado en la ardua tarea de venderse entre sí, se ha llegado a una situación en la que exportaciones e importaciones suman cero. En este contexto, el que unos acusen a otros de mantener artificialmente devaluada su moneda no se compadece con las políticas monetarias y subrepticiamente proteccionistas de los otros. Se impone un nuevo paradigma.
Julio Anguita es ex coordinador general de IU.

KIRCHNER: POLÍTICA Y NECROFILIA

El ex presidente argentino ha sido despedido por masas acongojadas y cataratas de epitafios. En un país tan amante de lo operístico, la muerte, desde Irigoyen a Alfonsín, pasando por Evita y Perón, suscita pasiones
ÁLVARO ABÓS / EL PAÍS
Un argentino es un italiano que habla en la lengua de Castilla, sostiene el lugar común, que por lo menos es cierto en la fruición por lo operístico. Y sobre todo, por los finales a toda orquesta, más cercanos a Puccini y Verdi que a Troilo y Piazzolla. En materia de política argentina, la muerte suele ser un factor decisivo. La reciente muerte del ex presidente y jefe político del oficialismo Néstor Kirchner lo expone de nuevo.
Para sustraerse a la necrofilia argentina, Borges se fue a Ginebra cuando se sintió morir
Lo que aún es una incógnita es la influencia que pueda tener la idea de un "Kirchner mártir"
El 6 de septiembre de 1930, al presidente Hipólito Irigoyen, fundador de la Unión Cívica Radical, lo volteó un golpe de Estado que inauguró el ciclo de intervenciones militares. La sociedad toda (partidos, estudiantes, la prensa, los jueces) aceptaron y/o celebraron al golpista general Uriburu y una turba asaltó la casa de la porteña calle Brasil donde vivía, con gran austeridad, el defenestrado Irigoyen. No dejaron nada en pie y hasta sus papeles personales fueron arrasados mientras los espadones encerraban al presidente en una siniestra prisión situada en un islote del Río de la Plata. Pero tres años después, Irigoyen murió y entonces una multitud acompañó su féretro, cubierto por la bandera celeste y blanca, cargándolo a hombros hasta la última morada.
En 1935, un cantor de tangos que se había radicado en Nueva York para mejorar en su carrera, murió en un accidente aéreo en Medellín, Colombia. Los despojos de Carlos Gardel tardaron meses en ser repatriados y solo cuando miles de argentinos consumaron el rito de llevarlo en volandas hasta el cementerio de la Chacarita, Gardel quedó consagrado como mito nacional.
En 1952, la esposa del presidente Perón, Eva Duarte, quien no tenía cargo político alguno, murió de cáncer y sus exequias duraron 40 días. El país explotó de dolor y la señora Duarte de Perón se transformó en Evita, la Dama de la Esperanza, una de las mujeres legendarias del siglo XX.
Otro que tuvo un final fastuoso fue el propio Perón, en 1974. Claro que Evita solo tenía 33 años cuando murió mientras que el octogenario Perón, luego de 10 años de Gobierno y 17 de destierro, retornó, plebiscitado, en 1973, para morir poco después. A diferencia del primer Perón, este Perón anciano buscó consensos con sus opositores. Su ataúd, montado sobre una cureña (en la muerte, Perón ratificó que se sentía por sobre todo un general de la Nación), fue acompañado por lloroso gentío.
Para sustraerse a la necrofilia argentina, que lo horrorizaba, Jorge Luis Borges, cuando se sintió morir, en 1986, se fue a Ginebra.
El 31 de marzo de 2009 murió Raúl Alfonsín. Había sido el presidente que Argentina se dio en 1983, cuando emergió de la pesadilla de la última dictadura militar. Heredero de Irigoyen, Alfonsín alcanzó a gobernar los seis años que entonces le concedía la Constitución (una reciente reforma ha acortado el período a cuatro, con derecho a la reelección). De vuelta al llano, vivió con moderación personal y siguió actuando en el día a día de la política, con aciertos y errores. Su muerte provocó otro desborde popular. Distó de ser un hecho meramente simbólico. A partir del duelo, comenzó a actuar en el escenario público, como heredero del presidente radical, uno de sus hijos, Ricardo Alfonsín: a pesar de ser un cincuentón ya avanzado, nadie lo conocía. Hoy, este Alfonsín, un verdadero sosias de su padre, a quien imita hasta en las inflexiones de voz, es uno de los principales candidatos para las presidenciales de 2011.
Hoy es Néstor Kirchner el que ha sido despedido con acongojadas masas en las calles. Hace siete años, muy pocos habíamos oído hablar de Kirchner. Es cierto que su esposa, Cristina Fernández, era una legisladora conocida, pero solo en el ámbito parlamentario. El periférico político Kirchner gobernaba la remota provincia de Santa Cruz, en el confín austral. Un vasto territorio de planicies, montañas y costas, con una superficie en la que caben nueve Cataluñas, pero cuya población no supera la de Badalona. Desde allí, Kirchner se alzó con el poder en el que aún permanece su socia conyugal y política. Fue la odisea de un provinciano, un extraño para la gran urbe, esa Buenos Aires, que ya tiene un área metropolitana de 14 millones de habitantes sobre un total de 40 millones.
La muerte de Kirchner ha desatado una catarata de epitafios. El periodismo, poseído por la fiebre de los juicios definitivos acuñados sobre la marcha, ha desatado un torneo de retratos "definitivos", en general producidos por sus acólitos: Kirchner, un paladín; un líder histórico; una figura central de su época.
Critiqué a Kirchner con toda la dureza que pude, sin caer en miserias como el psicologismo de pareja ni el chisme, deformaciones que se cebaron en él. ¿Por qué habría que cambiar la muerte mis opiniones de ayer?
Kirchner desperdició la oportunidad de traducir la recuperación del país en avances duraderos. Dilapidó lo que más necesita Argentina, la corrección de sus instituciones y el saneamiento de su clase política. La ética personal, en un país castigado por la corrupción, nunca fue un valor para Kirchner. ¿Cómo puede un presidente multiplicar siete veces su patrimonio mientras gobierna un país?
Kirchner buscó blindar el poder bajo la peregrina idea de que toda crítica es "destituyente". Su mayor mérito fue el oportunismo y la audacia con la que aferró los resortes del Estado, haciendo suya la idea de Hegel, según la cual el pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere.
El poder le cayó a Kirchner casi por descarte. El entonces presidente Eduardo Duhalde, producida la gran crisis de 2002, pretendió que su sucesor fuera el ex automovilista Carlos Reutemann, traído a la política por Carlos Menem, quien lo promovió como gobernador de la provincia de Santa Fe -hoy es senador-. Reutemann no aceptó. Solo entonces, el dedo de Duhalde señaló al patagónico Kirchner.
Kirchner no tuvo rival en astucia, esa virtud menor que es útil para la política doméstica. Kirchner fue un virtuoso en el arte de manipular a los reyezuelos y barones que conforman ese paquidermo estatal que es el peronismo. Se destacó por su ingenio incesante para cavar antagonismos, a veces de manera salvaje. Construía enemigos a los que demonizaba presentándose como alternativa confrontadora, una epopeya negativa que sus fanáticos quizás sigan, a pesar de que en Argentina nadie que no sea un loco amenaza la institucionalidad ni deja de condolerse humanamente por el drama personal de la presidenta.
¿Se inaugura una nueva etapa política con la muerte de Kirchner? Lo dudo, porque a Cristina Kirchner le queda un año de mandato -siempre que no se altere el calendario electoral, cosa que en Argentina suele suceder- y son notorias la personalidad de la presidenta, sus ideas e incluso sus modos de operar. Por otra parte, ninguno de los múltiples "kirchnerólogos" que han proliferado, pudo descifrar, pese a intentarlo mil veces, diferencias políticas ni menos aún ideológicas, entre marido y mujer. No las hubo. La pareja funcionó en una alianza conyugal y política sin fisuras.
El elemento incógnito es la magnitud y la eventual supervivencia sobre la opinión pública del carisma que despierta la idea de un "Kirchner mártir". Su viuda tratará de mantener esa aura, prolongándolo, cristalizándolo, al amparo del oscuro nudo de culpas que la muerte desata en todo grupo, en toda familia, en todo país.
Álvaro Abós es escritor argentino.

lunes, 1 de noviembre de 2010

EN 6 MESES DE 2010 EMIGRARON CASI 500 MIL MEXICANOS: INEGI

Las localidades rurales tienen las tasas más altas, revela la encuesta de ocupación y empleo
Sube la proporción de personas de más de 40 años que buscan radicar en otro país
Integrantes de la coalición de trabajadores latinos marcharon el pasado marzo por el puente de Brooklyn en protesta por el programa de detección y deportación impuesto por el gobierno de
Víctor Cardoso / Periódico La Jornada
A pesar de las dificultades migratorias que ha impuesto el gobierno de Estados Unidos, durante el primer semestre del año más de 483 mil mexicanos se mudaron al extranjero, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Con base en información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), el organismo desprendió que "al segundo semestre de 2010, por cada mil residentes habituales en nuestro país se contabilizaron 4.6 salidas por cambio de residencia" al extranjero.
Mencionó que en las localidades rurales se observan las tasas más altas de emigración –lo mismo que de inmigración–; en contraste, en las ciudades de más de 15 mil habitantes y mayor grado de urbanización se presentaron las tasas más bajas de mexicanos que buscan residir en el extranjero.
Un fenómeno destacable es que cada vez en mayor proporción, mexicanos de más de 40 años buscan cambiar de residencia. "La información que provee la encuesta (ENOE) permite distinguir que no solamente se modificaron los volúmenes de población migrante, sino también su composición por edad. En el periodo 2006-2009 se incrementó casi 5 puntos porcentuales la proporción de personas de 40 años y más que salieron de México para vivir en el extranjero, cambio que se acompañó de un ligero descenso en la proporción de población emigrante de 15 a 39 años", puntualizó el Inegi.
De acuerdo con las estadísticas del organismo, al momento de declararse la crisis económica en México, en octubre de 2008, la tasa de emigración al extranjero se presentó en niveles de 6 por cada mil habitantes; durante el cuarto trimestre de ese mismo año se redujo a 4.9, y para los primeros tres meses de 2009 hubo un ligero incremento, para ubicarse en 5.3 por cada mil habitantes. A lo largo del año pasado la tasa se mantuvo en alrededor de 5 por millar, mientras en 2010 fue de 3.7 en el primer trimestre y de 4.6 en el segundo.
Pese a esa diferencia al alza registrada trimestre a trimestre en 2010, el Inegi señaló que "no altera la tendencia decreciente" si se le compara con las tasas de 10.8 por ciento observadas en el segundo trimestre de 2007 y todas las registradas en 2009.
Por cuanto a su composición por grupos de edad, el volumen más importante es el que va de 15 a 39 años de edad, con 71.4 por ciento del total. Este segmento de población migrante registró una reducción de 1.8 puntos porcentuales entre 2006 y 2009. Los migrantes de 40 años y más pasaron de representar 18.5 por ciento del total en 2006 a 23.3 por ciento a lo largo del año pasado, es decir, una diferencia de 4.8 puntos.
Para el Inegi el seguimiento del comportamiento de la migración resulta relevante debido a que “se considera la respuesta a las diferencias entre los países de origen y destino (diferencias en recursos, oportunidades de empleo y seguridad, entre otros). Por lo tanto, las implicaciones socioeconómicas de los desplazamientos migratorios son notorias por diversas razones, entre ellas se encuentra el impacto inmediato que tienen en el mercado de trabajo, tanto en los países de origen como en los de destino, ya que en su mayoría el contingente se compone por población en edades productivas y predominantemente de sexo masculino.
"La reciente desaceleración del fenómeno migratorio de nuestro país al extranjero ocurre en un escenario de crisis económica mundial profunda que se inició en 2008; ante los niveles de desempleo más elevados observados en muchas naciones, y particularmente, con un previo incremento en la vigilancia de la frontera norte de nuestro país y el reciente endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, principal destino de los migrantes internacionales mexicanos".
La ENOE realizada por el Inegi también arrojó información respecto de la repatriación de mexicanos que regresaron a sus lugares de origen. Al segundo trimestre del año se contabilizaron 3.3 por cada mil mexicanos, lo que representa 346 mil personas que retornaron a territorio nacional.
La tasa de los llamados "inmigrantes internacionales" que retornan al país se ha mantenido en niveles que van desde 3.2 por cada mil habitantes a 5.9 en los últimos cinco años.

AL DEBE PREPARARSE PARA LA VOLATILIDAD A LARGO PLAZO EN PRECIOS DE ALIMENTOS: FAO

En junio comenzó una tendencia alcista, advierte el organismo
La tendencia alcista de los precios de los alimentos en 2010 y la volatilidad de los mismos obliga a América Latina y el Caribe a prepararse para enfrentar la incertidumbre y no sufrir graves costos, explicó en entrevista con la agencia Dpa, Ekaterina Krinovos, oficial de Comercio y Mercados de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La especialista señaló que partir de junio de este año se observó una tendencia alcista, debido a los aumentos de precios del trigo y el maíz.
Apuntó que si bien los precios internacionales de los alimentos se ubican sobre el nivel de la década 1996-2006 y no han llegado a los niveles de 2008, cuando alcanzaron su máximo en 30 años, la preocupación de la FAO es la volatilidad que perjudica de manera desproporcionada a la población de menos ingresos, la cual gasta hasta 70 por ciento de su presupuesto en alimentos.
Por ello, Krinovos sostuvo que se requieren políticas públicas para proteger a estos consumidores. "Hay que crear opciones para ellos, tanto por el lado del ingreso como fortaleciendo la producción local de productos que sean menos afectados por los cambios a nivel mundial", planteó.
Krinovos agregó que la región debe prepararse ante la incertidumbre en los precios de alimentos, ya que la volatilidad de ellos no va en retirada, debido a que hay diversos factores que la hacen permanecer. Entre ellos mencionó el cambio climático, la interdependencia de los mercados de alimento y energía, además de la falta de información confiable, que provoca que los mercados estén más nerviosos y reaccionen ante cualquier noticia.
La volatilidad de los precios internacionales afecta a diversos países, y México no es la excepción. De hecho, el Banco de México prevé entre los riesgos que podrían modificar su escenario de inflación para éste y el próximo año, el incremento en los precios de los granos, especialmente del trigo y maíz, además del azúcar, los cuales presentan en los meses recientes movimientos al alza.
"Es un momento de alta sensibilidad. Cuando Rusia reveló su problema de sequía y que la cosecha de trigo sería menor a la prevista, hubo un alza de precios en junio, a pesar de que 2010 es el tercer año consecutivo de cosecha abundante de este alimento", ejemplificó Krinovos.
Fuente: La Jornada

SIN SUSTENTO, LA CREACIÓN DE UN MANDO POLICIACO ÚNICO

Sin fundamentos, la reforma propuesta por Calderón, evalúa Mayolo Medina Linares
El mando único ignora la historia federalista y destruiría la célula básica de la nación
Antes habría que revisar el Sistema Nacional de Seguridad Pública a 15 años de su creación
Andrea Becerril / Periódico La Jornada
La reforma constitucional propuesta por el presidente Felipe Calderón para establecer el mando único policiaco en cada estado de la República destruye "la célula básica del país, que es el municipio, ignora la historia federalista de la nación y, además, es incompleta, porque no incluye los soportes técnicos e indicadores para poder evaluar si realmente daría una solución al problema de inseguridad y violencia provocada por el crimen organizado".
Es la evaluación formulada por Mayolo Medina Linares, ex secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y actual consultor en la materia, quien luego de elaborar un amplio estudio sobre la unificación policial concluye que el camino correcto sería desechar la iniciativa presidencial, como han demandado alcaldes de todas las fuerzas políticas y algunos legisladores, entre ellos el senador del PRD Pablo Gómez.
Cuestionado sobre los riesgos de dar a la Secretaría de Seguridad Pública todo el poder para asumir el mando policiaco, como propone la iniciativa del Ejecutivo, Medina Linares respondió que en 23 años que lleva dedicado al tema no conoce una policía en el país que sea ejemplo a seguir.
“La policía federal tiene lagunas y problemas gravísimos. Ahí está el caso de Ciudad Juárez, que no se puede negar, y el hecho de que haya sido utilizada políticamente en el llamado michoacanazo, en el cual actuaron sin tener elementos para detener a los alcaldes, supuestamente involucrados en el narcotráfico.”
Medina, junto con Carlos Mendoza Mora y Óscar Aguilar Sánchez, integrantes del despacho Proyectos Estratégicos, llevó a cabo un amplio análisis de la reforma de Calderón y concluyeron que "no se percibe una estrategia adecuada ni existen fundamentos ni causas suficientes" para emprender la modalidad de mando único, que además se aprecia de alto riesgo.
Advierten que el artículo 115 constitucional, en su fracción III, permite establecer los mandos únicos policiacos en las regiones en que se considere viable, pero vía la coordinación, no la subordinación de los municipios. No hay por qué tocar la Carta Magna ni alterar el orden federalista, basta resolver problemas presupuestales en los municipios a los que siempre se ha tenido en el abandono.
Entre las desventajas de la propuesta, los consultores destacan que se vulnera al municipio, porque no podrá hacer uso legítimo de la fuerza para cumplir con sus funciones, ya que no contará con elementos policiacos. Asimismo, hay una pérdida formal de interlocución del ayuntamiento ante la sociedad, al no poder ofrecer directamente condiciones de orden y seguridad.
Perciben también el peligro de conflictos político-administrativos en el caso de autoridades estatales y municipales que pertenezcan a partidos diferentes o se tomen decisiones operativas que no se compartan.
Otra desventaja a valorar, concluyen, es que serán los gobernadores quienes concentra-rían el mando de la policía en la entidad.
En relación con los argumentos esgrimidos por el gobierno federal, señalan que 80 por ciento de las policías de los municipios cuentan con menos de 50 elementos y únicamente 11.5 por ciento con más de 100, y que en 400 ayuntamientos no hay ninguno. La percepción general, destacan, es que en esas corporaciones impera la corrupción y no hay un modelo prototípico que garantice mejores resultados.
Por otra parte, consideran prematuro proponer la desaparición de la policía municipal cuando ni siquiera ha concluido el periodo de transición para valorar las reformas constitucionales que entraron en vigor en 2009, las cuales prevén la coordinación entre los tres órdenes de gobierno en materia de seguridad pública.
En entrevista, Medina Linares consideró que la alternativa de fondo para atacar la violencia y la inseguridad es revisar, a la luz de casi 15 años de creación del Sistema Nacional de Seguridad Pública, cuáles han sido las fallas y las fortalezas, y actuar en ese sentido.
Sostuvo, por último, que se debe evaluar la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública, ya que su creación en 2000, vino a resquebrajar el sistema.

DESEMPLEO NO BAJA PESE AL CRECIMIENTO EN EU

Se espera que el mercado laboral recupere todos los empleos perdidos hasta 2013
Economistas dicen que la recuperación del empleo podría ser hasta 2018 o después.
Un crecimiento de la economía estadounidense de 2% anual puede ser tolerable en tiempos normales, pero en la actualidad la cifra significa casi un desastre.
Una tasa de crecimiento de 5% o más en el Producto Interno Bruto es necesario para que tenga algún peso en la tasa de desempleo del país, del 9.6%. Hay dos razones por las que es poco probable que cambie hasta bien entrado el próximo año y tal vez más allá:
-La construcción, tanto la residencial como la comercial, se desplomó el año pasado y no se espera que recupere su fuerza sino hasta varios años después. Normalmente, después que concluyen las recesiones, la construcción retoma fuerza gradualmente y alimenta una nueva expansión económica.
-La recesión que comenzó en diciembre de 2007, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, se convirtió en la Gran Recesión una vez que la crisis financiera estalló en septiembre de 2008. Las recuperaciones económicas que siguen a las crisis financieras son normalmente de larga duración. Los bancos suelen tardar años en volver a prestar con normalidad.
''Para que realmente tengamos un nuevo día en Estados Unidos y consigamos la sensación de que tanto la gente como los puestos de trabajo están recuperándose, me gustaría ver algo parecido a 5%'' de crecimiento económico anual, dijo el economista Josh Bivens, del Instituto de Política Económica, en alusión a los anuncios de campaña para la reelección de Ronald Reagan en 1984.
No es probable que eso suceda pronto. La firma Macroeconomic Advisers no espera que el mercado laboral recupere todos los empleos perdidos sino hasta 2013, por lo menos. Otros economistas dicen que podría ser hasta 2018 o después.
El gobierno estadounidense informó el viernes que el PIB de la nación, la medida más amplia de los bienes y servicios producidos, creció a una tasa anual de 2% entre julio y septiembre. El PIB había crecido a una tasa anual de 1.7% en el segundo trimestre.
Fuente: El Universal

DOS AÑOS DESPUES

Arturo Balderas Rodríguez / La Jornada
Los pasados 24 meses han tenido una característica especial en Estados Unidos: el golpeteo incesante en contra de un gobierno que prometió un cambio en el país. No se trataba de un cambio de sistema económico, tampoco político y mucho menos ideológico: simplemente de adecentar un poco la atrofiada manera de gobernar. En eso estuvieron de acuerdo la mayoría de los estadunidenses cuando eligieron presidente a Barack Obama y con él, gracias a su arrolladora popularidad, a un Congreso de mayoría demócrata.
Desdichadamente para Obama fue la visión mesiánica, a la que suelen ser tan afectos los votantes, la que los llevó a elegirlo, no la reflexión serena de lo que había sucedido en el país los anteriores ocho años de gobierno republicano. En esos años un puñado de barones tomaron por asalto todas las instancias económicas y políticas del país. Frank Rich acertó la semana pasada cuando escribió en el New York Times que las compañías petroleras, farmacéuticas y aseguradoras comandados por los señores de Wall Street se apoderaron de las instancias de decisión política y económica del país para beneficio del 2 por ciento más rico de la población de EU.
Obama prometió cambiar ese estado de cosas y sobre esa premisa, se propuso gobernar. Busco el consenso de la oposición, pero ésta no lo aceptó y a cambio prometió obstruir todas y cada una de sus iniciativas. Para ello, sus opositores se apoyaron en una campaña en los medios de comunicación, patrocinada por las corporaciones que se sintieron afectadas por las iniciativas de Obama: el plan de salud, la reforma financiera, la reforma energética, la protección al medio ambiente y la restricción al gasto en la industria militar.
Hoy, ante el derrumbe de los demócratas en las encuestas, se realzan los errores en la estrategia del cambio: insistir en el consenso cuando era obvio que los republicanos estaban resueltos a obstaculizar cualquiera de sus iniciativas; deficiente política de comunicación –casi nadie se enteró de que en estos 24 meses los impuestos a quienes ganan menos se redujeron, al contrario de lo que desde la oposición al gobierno se ha dicho–; falta de decisión para castigar enérgicamente a quienes se enrique- cieron aprovechando la insuficiente regulación financiera. Y, tal vez, lo que se considera como su mayor pecado: no haber reducido el alto índice de desempleo.
Son algunos de los errores y omisiones que, justa o injustamente, se le reclaman. Pese a ello, no se puede negar que un país al borde de la quiebra moral y económica sobrevivió una vez que Obama tomó sus riendas y, como él dijo, se sentaron las bases para un cambio que será paulatino.
El olvido del pasado y los bolsillos vacíos siempre juegan la última carta al momento de votar. Aunque las heridas están abiertas todavía, quienes acudan mañana a las urnas habrán olvidado quién o quiénes las causaron, pero tendrán sosiego encontrando un culpable, aunque éste no sea el responsable de ellas.

REPARTICIÓN DE LOS RECURSOS

León Bendesky / La Jornada
En la economía hay un conjunto de recursos financieros, dinero, que puede usarse. Su repartición indica quién y para qué los usa y repercute en el funcionamiento general de la producción, la creación de empleos y la generación de ingresos para la gente.
Esta cuestión se registra en lo que se llama la fuente y usos de recursos en la economía y lo hace el Banco de México en forma trimestral. Por el lado de las fuentes está la oferta monetaria que tiene un origen interno y externo; por el lado de los usos se identifican: las reservas internacionales y el financiamiento destinado al sector público, a los estados y municipios y al sector privado; es decir, a las familias y las empresas.
En lo que va de este año, se puede ver que el dinero en la economía se asigna principalmente al sector gobierno visto de manera amplia. El sector público acapara 46 por ciento del total y los estados y municipios otro 3 por ciento. Además, una porción creciente se va a la acumulación de reservas internacionales. Esto quiere decir que, una vez haciendo los ajustes contables, al sector privado le corresponde 41 por ciento de los recursos financieros disponibles.
El patrón de la distribución de estos fondos se advierte mejor si se consideran los flujos de un periodo al otro. Si se toma la diferencia del último periodo, es decir, el primer semestre de 2010, con respecto al final de 2009 se ve que las reservas internacionales absorbieron 29 por ciento del total, el sector público 27 por ciento, los estados y municipios 6 por ciento y el sector privado 38 por ciento (16 las familias y 21 las empresas).
El aumento de las reservas internacionales tiene que ver con la administración de la política monetaria, tanto en la fijación de las tasas de interés como del tipo de cambio. En los dos casos se asocia con las medidas para controlar la inflación, que es el objetivo primordial del banco central. En este caso hay un efecto adicional derivado de la entrada de capitales del exterior que aprovechan el rendimiento positivo que obtienen en México con respecto de otros países.
El sector público requiere crecientes recursos y no precisamente para destinarlos a la inversión y la construcción de infraestructura. Buena parte se dirige a cubrir el gasto corriente.
La deuda pública sigue subiendo y constituye un medio para atraer la liquidez de los bancos y otras instituciones financieras que la colocan en esos instrumentos. No toman riesgos. Así, el gobierno compite con el sector privado pues enfrenta una menor disponibilidad de créditos.
La deuda que se llama subnacional y corresponde a los estados y municipios está creciendo igualmente. El año pasado se llevó 20 por ciento del flujo de los recursos y al primer semestre de 2010 absorbió 6 por ciento. Esta deuda no se contabiliza en el déficit sobre el que legisla el Congreso el presupuesto federal y está en unas cuentas consideradas contingentes. Eso significa que su carga no está reconocida explícitamente, lo que no quiere decir que no deba pagarse eventualmente. La colocación de la deuda subnacional se hace con una garantía sobre recursos que aun no se generan, lo que agrava el problema.
Entre 2006 y 2009, los fondos para el sector privado, medidos a partir de los flujos, cayeron de 67 por ciento hasta una cifra negativa de 11 por ciento y en la primera mitad de este año representaron apenas 38 por ciento.
Esto expresa la falta de financiamiento para este sector y que constituye una restricción fuerte para el crecimiento de la economía. Además, indica la disfuncionalidad del sistema financiero del país, especialmente de los bancos más grandes.
Las corrientes del crédito al consumo fueron negativas en 2009 y otra vez en el primer semestre de 2010, en el caso de la vivienda siguen siendo positivas. Pero es en las empresas en dónde la restricción es más severa.
En 2008 el flujo fue de 31 por ciento, cayo en 11 al año siguiente y este año subió a 21 por ciento. El proceso de financiamiento es desigual y, sobre todo, insuficiente y lo resientes en particular las empresas micro, pequeñas y medianas que son dónde se concentra la mayor parte del empleo. El crédito de proveedores no puede satisfacer la necesidad de recursos y el mercado en el que se coloca deuda no sirve a la mayoría de los negocios. No debe sorprender que el sector informal crezca de manera tan acelerada.
La economía ha estado creciendo sobre la base de la exportación de productos manufacturados a Estados Unidos. Dos cuestiones son relevantes al respecto. La primera es el más lento ritmo de expansión que se espera de aquella economía. El otro es la capacidad de multiplicar ese ingreso. Se ha estimado que en México, cada dólar exportado genera 1.80 dólares internamente, mientras que en Brasil la cifra es de 2.30 y en Estados Unidos 3.30 dólares. Esto tiene que ver con la estructura de la producción, su alto contenido importado y la falta de competencia en los mercados.

¿CÓMO SALVAR A MÉXICO?

México va mal y su futuro, los jóvenes, está siendo desaprovechado. En eso coinciden los 22 hombres y mujeres de la sociedad civil a quienes EL UNIVERSAL preguntó ¿cómo rescatar al país? Desde el rector de la UNAM hasta el director de Microsoft México, la respuesta fue similar: educación, ciencia y tecnología.
Ese es el camino probado. Alemania, Corea del Sur y Japón hallaron de ese modo la prosperidad tras la devastación de la guerra. Pese a contar con escasos recursos naturales, desarrollaron industrias pioneras en sus diferentes ramos y hoy gozan de un nivel de vida muy superior al mexicano. China, India y Brasil se han situado como potencias emergentes porque usaron sus recursos naturales y su mano de obra barata no para vivir por siempre de la venta de materia prima o de la maquila, sino para invertir en técnicos y científicos que hoy les han permitido desarrollar su propia e incipiente economía del conocimiento.
Hace 50 años, México se encontraba en mejor posición que todos esos países. Entre 1940 y 1970 creció económicamente gracias a la demanda de sus productos básicos en Estados Unidos, que siempre estaba en guerra, y después gracias a la bonanza petrolera. Pero lo echamos a perder. El endeudamiento, el engrosamiento de la burocracia y el gasto superfluo suplieron a la inversión en educación, ciencia y tecnología. Fueron las décadas perdidas de Echeverría y López Portillo, después las crisis de los años 80 y 90. Luego los crecimientos pírricos del PIB del 2000 a la fecha.
México llega al 2010 en el pico de su “bono demográfico”. Respecto del resto de la población, nunca tendrá más jóvenes que ahora. Paradójicamente, también es el peor momento para ser joven. La mitad de los 34 millones entre 12 y 29 años vive en pobreza o desempleo, con el agravante de que tienen la salida fácil de la delincuencia. Siete millones no estudian ni trabajan.
La solución no es sólo mayor cobertura educativa. Contrario a lo que sucedía con sus padres, los profesionistas que hoy tienen entre 20 y 30 años ya no tienen nada garantizado con un título universitario. La minoría de los egresados de la educación superior no alcanza un salario suficiente para mantenerse a sí mismo y a una familia propia.
¿Y cómo lograr una economía del conocimiento? Los personajes consultados por EL UNIVERSAL recomiendan incrementar la inversión estatal en ciencia, romper con el corporativismo educativo, realizar pactos de asociación entre sector privado y académico y revalorizar las carreras técnicas.
Así como se han organizado rimbombantes acuerdos nacionales por la seguridad, urge elaborar, desde ya, un plan para detonar la investigación y el desarrollo. Las cosas no están como para esperarse hasta 2012.
Fuente: El Universal

DÍA DE MUERTOS, ¿FIESTA NACIONAL?

Cuenta atrás
Antonio Navalón / El Universal
En la semana 207 de la cruzada de Calderón contra el narcotráfico, se consolidó una tendencia escalofriante: son tiempos terribles para los jóvenes porque o los mata el hambre o los matan las drogas o los matan los sicarios.
Ya asesinado, la primera reacción del gobierno es encontrar pistas que te vinculen con el narco. La segunda y tercera reacción, queremos suponer, es que busquen a los culpables. Sin embargo, si bien siempre aciertan y te ligan diciendo que eras drogadicto o narcomenudista, la segunda reacción pertenece a esa estadística que nos llena de vergüenza y horror de ser un país donde 95 por ciento de los crímenes nunca se averiguan.
El clima de violencia en México se percibe en todas partes, desde la sala de un Foro de Madrid, España donde nada me conmovió más que las lágrimas de un joven becado, de 22 años, sobrino de un coronel de la policía asesinado en el estado de Sonora cuando decía: “no quiero ser como mis primos ni quiero formar parte de un país donde es posible secuestrar a alguien, pasearlo durante 8 horas por las calles sin que nadie haga nada; en consecuencia, quiero ser servidor público”, hasta ese interminable rosario de ataúdes blancos y azules con flores, con océanos de lágrimas de madres o el asesinato de albañiles que pasaban “erróneamente por ahí” como sucedió en Nayarit, o la señora que caminaba por una calle peatonal en Monterrey y le alcanzó una granada.
Frente a ese dolor están las declaraciones desde la zona cero del Estado mexicano, de quienes dicen: “no pararemos, todo esto demuestra que debemos seguir”, me pregunto: ¿hasta la destrucción final de quién?, ¿en qué dirección vamos? Como ciudadano de a pie, creo que es necesario que los policías sepan serlo y que si hay un patrón de asesinar a jóvenes de ciertas características, alguien, en algún lugar, descubra que quizá es mejor mandar a los policías antes de que los maten.
El número de muertos es tan alto que como pasa con el dolor y el amor si la muerte no tiene cara es un concepto abstracto que no termina de penetrar. Es necesario que los gobernantes sean capaces de sentir el dolor, la soledad y la frialdad que significa que te puedan matar sin que nunca pase nada.
Y cuando los verdaderos asesinos llegan a ser detenidos tienen el aspecto de tranquilidad de quienes saben que en México no recibirán una gran condena, porque ¿qué juez se atreverá?
Mientras tanto, usted o yo debemos rezar para no atravesarnos en medio de un cuerno de chivo, una granda o simplemente no estar junto a un muchacho que por querer dejar de ser drogadicto puede ser ametrallado.
Si no fuera porque hasta los conquistadores españoles pudieron comprobar que la relación con la muerte del pueblo mexicano llega mucho más allá de los dioses de importación, sería terrible porque nunca como hoy, fue tan significativo conmemorar un primero de noviembre. Hoy recordamos a los infantes y a los jóvenes muertos, la cosecha más trágica y más abundante de este año, cuarto año del sexenio de Calderón.

LA GRAN BANCA CONSUME LA MITAD DEL COLCHÓN ANTICRISIS EN UN AÑO

Las provisiones inmobiliarias han acelerado el desgaste de las reservas - En los últimos tres años las entidades han utilizado 20.000 millones
ÍÑIGO DE BARRÓN - EL PAÍS
Los bancos y cajas de ahorros se comen las reservas y se encienden las alarmas. La crisis avanza y la despensa de provisiones genéricas (las que sirven para pagar el impacto de los morosos sin tocar la cuenta de resultados), se está quedando en los huesos. Entre septiembre de este año y el mismo mes de 2009, las grandes entidades han gastado 6.059,93 millones, lo que supone el 51,73% de lo guardado. Todavía conservan 5.654,42 millones. "En los tres últimos años, desde que comenzó la crisis, las entidades han reconocido, vía cuenta de resultados, el deterioro en los activos por más de 40.000 millones, a la vez que han usado otros casi 20.000 millones de provisión genérica que habían acumulado desde el año 2000", declaró la pasada semana el subgobernador del Banco de España, Javier Aríztegui. Es decir, la factura de la debacle inmobiliaria ha supuesto un impacto de 60.000 millones. Una fortuna.
El uso de las provisiones genéricas tiene una parte positiva y otra negativa. Lo bueno es que si no se hubiera creado ese colchón en los tiempos alegres (un invento del Banco de España alabado ahora por los supervisores internacionales) la cuenta de resultados debería haber soportado ese gran golpe y quizá alguna entidad ya estaría en pérdidas, como les ha ocurrido a sus colegas europeos. Es cierto que se crearon para situaciones apuradas como esta, el problema es que no se previó que hubiera una crisis tan prolongada. La mala noticia es que si los gestores se han gastado esos 6.000 millones es porque no han tenido más remedio, lo que indica que afrontan 2011, el año más difícil de la crisis (según coinciden los propios ejecutivos), casi a pecho descubierto. No hay que olvidar que el cuarto trimestre traerá malas noticias y quemarán otra buena parte de las reservas. Por eso, las provisiones genéricas son el mejor termómetro para comprobar cómo afecta la crisis a bancos y cajas y no deja de ser una mala noticia para el Banco de España, ya que anticipa problemas de solvencia para el sector.
Todos los responsables financieros que han presentado los resultados del tercer trimestre han culpado a la nueva normativa antiladrillo del fuerte consumo de las provisiones genéricas. Uno de los casos más llamativos ha sido el del Santander. La nueva circular que ha entrado en vigor este trimestre le ha supuesto una factura de 472 millones, aunque la entidad lo ha cargado contra los beneficios, con lo que ha mandado un mensaje de fortaleza y de que es necesario conservar las provisiones por lo que pueda pasar en 2011. De las entidades analizadas, el Banco Pastor y Bancaja están en situación más apurada ya que han gastado casi todas sus reservas. Además, no es oro todo lo que reluce: las entidades no pueden agotar su despensa porque el supervisor les exige conservar un mínimo, del que están cerca las dos entidades citadas y Caja Madrid.
"Cuanto más usen estas reservas será peor porque les costará mucho tener capacidad para generar ingresos y volver a dotarlas ya que vienen tiempos de márgenes a la baja", comenta Joaquín Maudos, miembro del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y profesor de la Universidad de Valencia. Entre los analistas se vaticina un cuarto trimestre desastroso, no solo en las cajas, por cierto, para intentar afrontar 2011 con un balance más saneado.

LA LÓBREGA NUEVA NORMALIDAD

Se ha evitado otra Gan Depresión, pero no se ha logrado una recuperación sostenible
JOAQUÍN ESTEFANÍA / EL PAÍS
Al tiempo que se conozcan los resultados de las elecciones en EE UU, mañana y el miércoles se reunirá la Reserva Federal (Fed). De ahí pueden salir las primeras medidas económicas que marcarán la segunda parte del mandato de Obama y, en parte, su destino como presidente. Hay consenso en que durante estos dos años de presidencia demócrata se ha evitado otra Gran Depresión como la de los años treinta del siglo pasado, pero no se ha conseguido impulsar una recuperación sostenida ni acabar con el desempleo. El temor es que EE UU se halle empantanado en lo que se denomina "una lóbrega Nueva Normalidad" (con mayúscula) que podría prolongarse varios años más; llámese recesión o estancamiento, para decenas de millones de estadounidenses no hay mucha diferencia.
Por lo tanto, la acción de la Fed y el resto de agentes económicos tratará de revitalizar la economía y evitar que la actual coyuntura devenga en crónica. Ben Bernanke, el gobernador de la Fed, es uno de los mejores expertos académicos en la Gran Depresión y como tal conoce que, en 1937, como consecuencia de una retirada apresurada de los estímulos económicos con el objetivo de volver a una ortodoxia de consolidación fiscal, la economía entró en un nuevo valle que solo terminó con la presencia de EE UU en la II Guerra Mundial.
En qué consistirá la acción de la Fed es hasta ahora solo una conjetura. De la transcripción de las actas de su última reunión se desprende su preocupación por una evolución deflacionista tipo Japón. Poco después, Bernanke declaró: "Los tipos de interés reales son demasiado altos, dado el estado de la economía, y el riesgo de deflación es mayor de lo deseable". De lo que se desprende que la Fed prepara medidas para rebajar el precio del dinero inyectando liquidez en la economía americana: activar de nuevo la máquina de fabricar dinero. Para ello iniciará previsiblemente una segunda ronda de quantitative Ealing (QE2) -expansión monetaria cuantitativa- consistente en la compra en el mercado de bonos del Tesoro y deuda hipotecaria.
No se sabe por cuánto valor y en qué periodo, lo cual determina cualquier valoración. Hasta ahora, y durante la recesión, la Fed ha movilizado alrededor de 1,75 billones de dólares en la compra de activos de deuda pública y en valores con respaldo hipotecario y obligaciones de las agencias semipúblicas Fannie Mae y Freddie Mac, hoy totalmente intervenidas por el sector público. La pasada semana se vendieron, por primera vez en la historia, bonos a cinco años protegidos contra la inflación, a un tipo negativo del 0,55%. ¿Qué armas le quedan a la Fed? Los economistas del Bank of America son escépticos: "Piense en la Fed como un grupo de soldados en una trinchera. Han disparado sus antitanques y su munición de asalto... y ahora están utilizando sus revólveres". Recuérdese que los estatutos de la Fed son muy diferentes, por ejemplo, de los del Banco Central Europeo: entre sus finalidades no figura solo asegurar el control de la inflación sino favorecer el crecimiento y el empleo. Por ello tiene un papel tan central en la política económica de EE UU.
Un paquete como el de la Fed no afectará solo a la política interna de EE UU sino que vinculará, más allá de sus consecuencias más directas, a otras partes del mundo. Por ejemplo, los europeos temen que la inyección masiva de dólares significará de hecho la devaluación del dólar frente al euro, con lo que las posibilidades de exportación de los países de la Unión Europa, base de su frágil recuperación, disminuirán. La "guerra de divisas" y las devaluaciones competitivas, consideradas el inicio de una etapa de proteccionismo y de las políticas de empobrecimiento del vecino (que tan bien definió la economista Joan Robinson) figuran en los primeros puntos del orden del día del inmediato G-20 de Seúl.
Un crecimiento económico reducido y muy por debajo de su potencial (2% en tasa anualizada en el tercer trimestre del año), una tasa de paro del 9,6% (en cifras absolutas, la mayor desde la II Guerra Mundial), y una inflación del 1,1% en tasa anual (la subyacente tan solo en el 0,8%, la menor desde el año 1961) subrayan la necesidad urgente de reacción de la economía americana.