Por: Jaime Guerrero Vázquez - El Economista
En México y en Estados Unidos varios sectores tienen la esperanza de que las elecciones en nuestro vecino del norte cambien para bien el escenario para el mundo y nuestro país. Esta ilusión se nutre de la baja popularidad de Trump y sus errores, que han desembocado en tensiones globales e inflación para los consumidores estadounidenses. Pero tal vez lo que obtengamos a cambio sea una situación inédita: un enfrentamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo y el debilitamiento de una democracia ya mermada en nuestro vecino del norte.
Un triunfo demócrata en la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones intermedias podría activar una crisis constitucional latente centrada en los límites del poder presidencial y la fiscalización legislativa. Trump ha demostrado su inclinación hacia el uso intensivo de la autoridad ejecutiva unilateral. Una muestra de ello ocurrió cuando el Capitolio aprobó de forma bipartidista una resolución para retirar las fuerzas armadas de las hostilidades con Irán, orden que el Pentágono ignoró bajo la justificación del mando presidencial directo.
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