Carlos Ramírez - El Independiente
Los comentarios en torno a Cárdenas Solórzano coincidieron en señalar al expriista como un referente de la izquierda mexicana. Sin embargo, Cárdenas representó hasta su muerte la última oportunidad histórica de revalidación del modelo político de la Revolución Mexicana y nunca se planteó ningún programa político-ideológico que se acercara a lo que debe ser la esencia de todo proyecto de izquierda: un socialismo con todas sus letras.
La candidatura y el proyecto de Cárdenas en 1988 le ganó el espacio a la izquierda socialista tibia que representaba la figura de Heberto Castillo Martínez como candidato del Partido Mexicano de los Trabajadores y el PCM enredado como izquierda deslavada y Cuauhtémoc en enarboló el programa de la Corriente Democrática del PRI, no basada en doctrinas o propuestas socialistas o marxistas en sus razonamientos, sino en el marco político de lo que se conocía entonces como el nacionalismo revolucionario del PRI: un sistema capitalista con distribución del bienestar social, un oxímoron de liberalismo empresarial y democracia política procedimental.

No hay comentarios:
Publicar un comentario