viernes, 30 de octubre de 2026

Cárdenas 1988-2026: cardenismo, neocardenismo y poscardenismo

 Carlos Ramírez - El Independiente

FOTO: Getty Images

Quizá el mejor análisis que se quiera hacer sobre la figura política de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano tenga como referente julio de 1988: por primera vez una oposición priista fuera del PRI tuvo que ser reconocida con un tercio de la votación, a la candidatura oficial de Carlos Salinas de Gortari le rellenaron urnas para completar el 50.3% y el símbolo de la derrota de Cárdenas fue Manuel Bartlett Díaz con la manipulación de las elecciones y luego su papel fundamental al lado nada menos que de Andrés Manuel López Obrador.

Los comentarios en torno a Cárdenas Solórzano coincidieron en señalar al expriista como un referente de la izquierda mexicana. Sin embargo, Cárdenas representó hasta su muerte la última oportunidad histórica de revalidación del modelo político de la Revolución Mexicana y nunca se planteó ningún programa político-ideológico que se acercara a lo que debe ser la esencia de todo proyecto de izquierda: un socialismo con todas sus letras.

La candidatura y el proyecto de Cárdenas en 1988 le ganó el espacio a la izquierda socialista tibia que representaba la figura de Heberto Castillo Martínez como candidato del Partido Mexicano de los Trabajadores y el PCM enredado como izquierda deslavada y Cuauhtémoc en enarboló el programa de la Corriente Democrática del PRI, no basada en doctrinas o propuestas socialistas o marxistas en sus razonamientos, sino en el marco político de lo que se conocía entonces como el nacionalismo revolucionario del PRI: un sistema capitalista con distribución del bienestar social, un oxímoron de liberalismo empresarial y democracia política procedimental.

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