- Esperan alzas de tipos globales, pero la mayoría de los gestores prevé que la Reserva Federal los baje
- Las expectativas de inflación se disparan a niveles de 2022 mientras la previsión de crecimiento se desploma
- El pesimismo se instala: caen las previsiones de beneficios y los gestores reducen su exposición a la bolsa
Víctor Blanco Moro - Madrid - elEconomista.es
La guerra en Oriente Medio ha obligado a los inversores a replantear su cartera de inversiones, atendiendo a un nuevo escenario para los mercados y la economía mundial que ahora depende de lo que ocurra en Irán y en los precios de las principales materias primas energéticas. En este sentido, los gestores de fondos encuestados por Bank of America ya cambiaron el pasado mes de marzo su visión y sus carteras, con un aumento de exposición a liquidez importante en aquel momento, el más fuerte que se ha vivido desde la pandemia de Covid, en 2020. Ahora, en abril, los gestores mantienen sus perspectivas, de forma general, y confirman que el escenario de estanflación es una amenaza real por el conflicto. Por primera vez desde noviembre de 2022 esperan subidas de tipos de interés en los próximos 12 meses, y a medida que el conflicto persiste sin resolución, sus perspectivas de ver un petróleo más caro de lo que estaba antes de la guerra durante un periodo prolongado se consolidan.
La amenaza estanflacionista es evidente para los gestores. En primer lugar, las perspectivas de que la inflación acelere en los próximos 12 meses desde los niveles actuales aumentan en abril hasta el 69% neto de los encuestados (el porcentaje de los que esperan que aumente, menos el porcentaje de los que esperan que se reduzca), un nivel que no se veía desde el año 2022, en plena crisis inflacionista por los cuellos de botella post-pandemia y la guerra de Ucrania.

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