Mario Maldonado - Sonora Presente
La discusión sobre las afores, donde están los ahorros para el retiro de los trabajadores mexicanos, volvió al centro del debate público, pero no por un cambio cualquiera sino por la forma en que se cruzaron la urgencia de inversión pública y privada y la percepción de riesgo que detonaron los ajustes legislativos.
La aprobación en el Senado de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica abrió la puerta a que los recursos administrados por las Afores participen en proyectos gubernamentales de largo plazo. En la opinión pública se instaló la idea de una eventual expropiación del ahorro. En ese contexto, la voz que salió a contener el ruido fue la de Guillermo Zamarripa, presidente de la Amafore.
En entrevista en mi programa de radio Bitácora de Negocios, Zamarripa dijo que la ley no modifica el régimen de inversión de las Afores ni altera los límites establecidos por la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro. No impone obligaciones ni cuotas forzosas de inversión en infraestructura. Lo que hace es habilitar vehículos para financiar proyectos, algo que ya existía en el sistema a través de instrumentos como CKDs, CERPIs o fibras. La decisión de invertir sigue en manos de cada administradora, bajo criterios de rentabilidad y riesgo. El dinero, insistió, sigue siendo de los trabajadores.
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