- Los efectos del largo bloqueo de Ormuz y del daño a infraestructuras son ya inevitables
- La recuperación de los activos destruidos puede prolongarse entre tres y cinco años
Ignacio Flores - Marta Yoldi - Carlos Asensio - elEconomista.es
Las más de cuatro semanas de guerra desencadenada en Oriente Próximo han brindado a este conflicto unas dimensiones que, inevitablemente, tendrán un impacto duradero en la economía. Así ocurrirá con independencia de si el alto el fuego supera su primer examen -las negociaciones de este fin de semana- y se consolida o acaba descarrilando por completo en los próximos días. El shock inflacionista ya está en marcha y tiene capacidad para provocar picos del IPC de hasta el 6% en los próximos meses en España, de acuerdo con los expertos consultados por elEconomista.es.
Los dos culpables de estos repuntes están bien identificados: los encarecimientos de la energía y los propios de los alimentos. En el primer caso, la subida de precios continuará debido a factores como la dificultad de reparar los daños ya provocados a las infraestructuras de extracción y refino de hidrocarburos en el Golfo Pérsico. A lo que se une la interrupción del tráfico en el Estrecho de Ormuz y la posibilidad de que la paz solo sea alcanzable, paradójicamente, al precio de brindar un control todavía mayor de Irán sobre esa vía de comunicación.

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