- En Europa y en todo el mundo, la guerra ha dañado las economías, ha agitado la política y ha puesto de relieve la falta de opciones para hacer frente a los caprichos del presidente Trump.
Por Jim Tankersley - The New York Times
Reportando desde Berlín
El miércoles, los líderes mundiales expresaron su alivio por el hecho de que Estados Unidos, Israel e Irán acordaran un alto al fuego temporal y el presidente Donald Trump se retractara de su amenaza apocalíptica de recrudecer una guerra que ya había desencadenado una serie de crisis mundiales en cascada.
Pero el alivio se vio atenuado por la profunda impotencia que la mayoría de los países han sentido en las últimas seis semanas al ver a Trump librar una guerra que ha sacudido sus economías, sus suministros energéticos, su política interna y sus relaciones con la superpotencia preeminente del mundo.
Los líderes mundiales se han visto arrastrados por los vuelcos personales y giros geopolíticos de Trump desde que comenzó la guerra a finales de febrero. Han tenido que adivinar si lanzaría nuevos ataques contra Teherán o si pondría fin a las hostilidades, dos opciones para las que ha dado señales en varias ocasiones. Han tenido que soportar largas peroratas sobre la ayuda insuficiente y la ingratitud que Estados Unidos recibe de sus aliados, peroratas que suelen ir acompañadas de amenazas de abandonar la OTAN, al tiempo que sufrían las crisis de los precios del petróleo y el gas y la escasez de suministros provocada por la guerra.

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