Salvador García Soto - Serpientes y Escaleras
En Morelos muy poco ha cambiado desde que Cuauhtémoc Blanco terminó su cuestionado gobierno y dejó al estado sumido en la violencia y en manos del narcotráfico. Cinco meses después de la salida del exfutbolista metido a política, las redes criminales que proliferaron y se consolidaron durante sus seis años de mandato siguen intactas y con el mismo poder de amedrentar y atacar a los habitantes de ese estado.
El caso de las dos estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Kimberly Jocelyn Ramos y Karol Toledo -ambas de 18 años, y que desaparecieron y luego fueron encontrados sus cuerpos sin vida en las inmediaciones del campus de la universidad pública estatal- apunta a que detrás de esos ataques a jóvenes universitarias están las redes delincuenciales que desde el pasado sexenio se enquistaron en la UAEM y que la actual rectora, Viridiana Aydeé León Hernández, no sólo no ha desmantelado, sino que hoy parece estar o cautiva o cómplice de esos grupos delincuenciales que operan dentro de su universidad.

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