Oscar D. del Río Serrano - El Siglo de Durango
Ante la próxima designación de la persona titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), es importante reflexionar sobre los retos que enfrenta esta institución para fortalecer su actuación en el combate a la corrupción y la rendición de cuentas de los tres poderes de la Unión y de los tres órdenes de gobierno.
Con la puesta en marcha del Sistema Nacional Anticorrupción en 2016, se emitieron y modificaron disposiciones como la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación, que cambio el quehacer operativo de la ASF convirtiéndola en la entidad encargada de la ejecución del Programa Anual de Fiscalización y de los procesos de investigación y sustanciación de las faltas administrativas derivadas de las observaciones y acciones promovidas por esta entidad fiscalizadora.
La ASF tiene la encomienda constitucional de revisar la Cuenta Pública y fiscalizar el ejercicio de los recursos conforme a lo previsto en el artículo 79 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación, que establecen sus procedimientos, atribuciones y principios rectores de legalidad, definitividad, imparcialidad y confiabilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario