- La región analiza con cautela la situación en Oriente Próximo, sobre todo por los riesgos de un aumento de la inflación, con el consiguiente deterioro del tipo de cambio
El País
Las principales economías de Latinoamérica observan con cautela cómo se van a ver afectadas por la guerra desatada en Irán y las consecuencias de la subida de precios del petróleo y el gas. Los países productores de petróleo, como Venezuela, pueden verse favorecidos por la coyuntura, mientras otros como México tienen mecanismos de compensación para que no repercutan las subidas en los consumidores. Sin embargo, el riesgo de inflación y su consecuencia, las caídas de la moneda local frente al dólar, constituyen los principales desafíos.
Venezuela y el antiguo aliado iraní
Durante el chavismo, Irán se consolidó como uno de los aliados más cercanos de Venezuela, con proyectos en agricultura y manufactura que terminaron naufragando entre ineficiencia y corrupción. En los años más recientes, Teherán desempeñó un papel clave en el suministro de combustible refinado en medio de las sanciones internacionales y del colapso operativo de PDVSA, cuando las interminables filas para cargar gasolina se volvieron parte de la cotidianidad venezolana. También comenzó a utilizar una flota de buques “fantasma” para mover el crudo venezolano y sortear restricciones.
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