- En San Lázaro corren las apuestas por la sucesión en la Auditoría Superior de la Federación, mientras tirios y troyanos se alistan para medir fuerzas y lealtades ante la reingeniería electoral de la presidenta Sheinbaum
Alfredo González - El Heraldo de México
Esta semana, dos bombas políticas competirán por el control de la agenda pública: el relevo en la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y el debate de la reforma electoral.
Ambas decisiones cruzan un mismo nervio: quién vigila el dinero y quién escribe las reglas del poder rumbo a 2027. Y si el choque con la oposición será ruidoso, el problema real para Morena está adentro: PT, PVEM y las tribus que pelean posiciones como si fueran patrimonio.
Lo que está en juego no es menor. Por un lado, la Cámara de Diputados definirá a quien encabece el órgano de fiscalización del gasto público que audita a este gobierno y pone presión real (o simulada) a la rendición de cuentas.
Por el otro, la reforma que puede redibujar el tablero: plurinominales, número de escaños en el Senado de la República, reglas de representación y la siempre explosiva relación con el INE.
No hay comentarios:
Publicar un comentario