Mario Maldonado - Sonora Presente
La autodenominada “ministra del pueblo”, Lenia Batres Guadarrama, se ha construido una imagen pública de confrontación abierta con el sector privado. Su discurso político, cercano al ala más radical de Morena, ha sido abiertamente crítico del capitalismo, de los grandes corporativos y del modelo económico basado en la inversión privada. Ese perfil ideológico, más político que jurídico, es el que hoy preocupa a empresarios e inversionistas, porque, si nada cambia, Batres será la próxima presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) cuando concluya el mandato del actual ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz en septiembre de 2027.
Algo de eso ya se dejó ver hace unas semanas. El 10 de febrero de 2026, Batres encabezó por primera vez una sesión del pleno de la Corte como presidenta provisional, debido a la ausencia del ministro presidente, quien se encontraba en una comisión oficial. Aunque se trató de una sustitución temporal, el episodio sirvió como ensayo de lo que podría venir: una Suprema Corte encabezada por una ministra que ha hecho de la confrontación ideológica con las grandes empresas uno de los sellos de su carrera política.
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