Samuel García - El Sol de México
La guerra en Medio Oriente podría estar entregándole a la presidenta Claudia Sheinbaum una poderosa carta para facilitar la negociación con Donald Trump. Pero hay una barrera que aún debe despejar.
Por un lado, el alza del petróleo podría generar cierto respiro fiscal, como señalan economistas de BBVA bajo el supuesto de un conflicto de corta duración. Con precios por encima de lo previsto en el Paquete Económico, el gobierno contaría con ingresos adicionales que permitirían amortiguar el impacto inflacionario mediante subsidios a combustibles y evitar que la escalada energética golpee al consumidor.
Pero el verdadero dividendo para la administración de Sheinbaum podría estar en otro frente: la geoeconomía.
La guerra está acelerando una tendencia que venía gestándose desde la pandemia: la reconfiguración de las cadenas de suministro. Lo que comenzó como una estrategia empresarial para reducir costos se está convirtiendo en una política de seguridad económica.
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