José Buendía Hegewisch - Excelsior
La migración es la “cabeza de turco” de las disfunciones de la relación México y EU, a la cual culpabilizar de los fracasos en seguridad y para exculpar de las nuevas “guerras” contra el crimen. Un imaginario enemigo colectivo al que se achacan casi todas desgracias y males que ninguno puede resolver en su territorio de la inseguridad, narco, desempleo o pobreza.
En los nuevos tiempos de miedo y xenofobia son el perfecto “chivo expiatorio” para viejos mitos y prejuicios, que resurgen con las políticas antiinmigrantes de Trump. La posición que ocupan recuerda las cabezas de madera del sultán de Constantinopla a las que los europeos daban lanzadas para exorcizar el temor al imperio otomano; ahora la vieja costumbre resurge contra los migrantes, como sucedáneos de criminales a los que impulsos imperiales y racistas en EU quieren cortar la cabeza.
Pero como con aquellos mitos y leyendas, la estigmatización no soporta la prueba de la realidad y los hechos, aunque la poderosa narrativa “trumpista” siga creyéndose. Ahí está la gran mentira de una inexistente invasión migrante, pero que justifica militarizar la frontera con 10 mil efectivos mexicanos y 3 mil 600 estadunidenses; no obstante que desde 2024 hay un descenso significativo de cruces ilegales, incluida una baja de más de 55% de los encuentros entre puertos de entrada, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU. Así y todo, sus soldados van con la orden de limpiar la frontera de migración ilegal y organizaciones criminales, ¿esos números serían suficientes para “cazar” lo mismo a migrantes que a narcos? No son ni la mitad de los 28 mil que López Obrador destacó por exigencia de Trump para contener la migración en su gobierno.
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