- El presidente se echa en brazos del multimillonario y su equipo de jóvenes ingenieros para la demolición de parte de la Administración sin reparar en cortapisas legales
Miguel Jiménez - Washington - El País
Marko Elez es un ingeniero informático de 25 años especializado en inteligencia artificial que trabajaba en SpaceX y Starlink, las compañías espaciales de Elon Musk. Era uno de los empleados que el hombre más rico del mundo situó en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos para controlar el sistema de pagos federales, violando los protocolos y las garantías de privacidad. El jueves dimitió tras salir a la luz unos tuits en los que se preciaba de ser “racista antes de que estuviese de moda”. Un grupo de jóvenes ingenieros como Elez han abordado otros departamentos y agencias federales. Son la punta de lanza de la ofensiva lanzada por Musk para “hacer temblar el sistema”, como prometió que haría por encargo de Donald Trump.
En menos de tres semanas, Trump ha iniciado una demolición sin complejos de parte de la Administración que no tiene precedentes ni en el fondo ni en la forma. Primero congeló la financiación federal a los Estados y las entidades sin ánimo de lucro, desafiando la Constitución y las competencias del Congreso, aunque dio marcha atrás después de provocar el caos en la Administración y de que una jueza suspendiera la medida. Ahora el presidente está desmantelando la agencia de ayuda al exterior (USAID), de la que esta semana unos operarios retiraban las letras, y la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB).

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