Por: Isaac Katz - El Financiero
Lo que ha sucedido a partir de septiembre de 2018 hasta ahora es un ejemplo de un libro de texto de qué cosas hacer y cómo hacerlas si el objetivo es hacer fracasar a una economía. Lo que hemos vivido es como si estuviésemos armando un rompecabezas de cientos de piezas: cada una de ellas por sí misma no nos dice mucho pero ya que están todas acomodadas, la imagen que emerge es la de la destrucción. Ya visto el rompecabezas terminado, nos permite darnos cuenta que fueron demolidos prácticamente todos aquellos elementos que cada uno por sí mismo pero, más importante aún, todos en conjunto hacen posible el éxito en el proceso de desarrollo económico.
Sin ser exhaustivo, sin analizar cada pieza del rompecabezas, sí es posible destacar las principales decisiones que se han tomado, los principales bloques del cuadro de destrucción. Sin duda, la primera señal del tsunami destructivo que se vendría fue la arbitraria y extremadamente costosa cancelación del aeropuerto en Texcoco por parte de un individuo enfermo de poder y empecinado en destruir los cimientos del edificio institucional.
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