Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto - Expreso
Todos los regímenes de la historia, en México y en el mundo, al afianzarse en el poder desarrollan mecanismos de autoprotección e impunidad similares a los de una mafia. En la medida que esos regímenes se fortalecen, controlan a las instituciones y empiezan a tornarse autoritarios, el sistema empieza a funcionar como un medio de blindaje y protección en la que ninguno de sus miembros o militantes puede ser tocado, acusado o defenestrado, a menos que ellos lo decidan y ese personaje ya no les sirva ni les sea útil.
Por eso cuando a alguno de ellos se le acusa de un delito y se le pretende aplicar la ley, desde arriba se activan las órdenes para que el aparato judicial y de poder, lejos de hacer su función, de aplicar la justicia de manera objetiva e imparcial, se vuelve selectivo y es capaz de mover cualquier pieza, funcionario u obstáculo que pretenda acusar, procesar o enjuiciar a uno de los suyos, sin importar las evidencias, las denuncias, formales o no y la gravedad de las acusaciones.
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