León Bendesky - Periódico La Jornada
Se acabó la especulación que durante semanas desataron las amenazas de Donald Trump de aplicar altas tarifas al comercio con México, Canadá y China. Se acabaron las posibilidades de entendimiento, cooperación o negociación que todavía hasta hace unas horas se mantenían como una opción. Es ya un hecho consumado y, previsiblemente, por un tiempo indefinido.
Se dijo, discutió y escribió mucho durante todo ese proceso sobre qué esperar de Trump y cómo tratar con él. Todo fue en vano; resultó ser una forma de entretenimiento entre políticos, empresarios, expertos, comentaristas y en tertulias sociales. Una falta crasa de realismo, una forma de autoengaño. Es una lección que especialmente los políticos y los responsables de gobernar deberían asimilar.
Mientras se alertaba de los perjuicios que acarrearían las tarifas para quienes están dirigidas y para los que deben pagarlas en Estados Unidos, Trump diseñaba el despliegue de las medidas proteccionistas del comercio y una intensa campaña de deportación de inmigrantes en situación ilegal que aplicó sin dilación.
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