José Rubinstein - El Siglo de Torreón
Hay noticias que deberían provocar una discusión nacional y, sin embargo, apenas sobreviven unas horas en la conversación pública. Los resultados de PISA 2025 deberían sacudirnos. México obtuvo 388 puntos en matemáticas, frente a 463 puntos promedio de la OCDE. En lectura alcanzó 408, contra 461, y en ciencias 414, frente a 482. Apenas tres de cada diez estudiantes mexicanos de 15 años alcanzan el nivel mínimo de competencia en matemáticas. En ciencias, sólo la mitad llega a nivel básico. No estamos hablando de formar científicos excepcionales ni de exigir conocimientos extraordinarios, estamos hablando de lo indispensable, de jóvenes capaces de comprender lo que leen, razonar, resolver problemas y adquirir las herramientas necesarias para desenvolverse en un mundo cada vez más competitivo.
PISA comenzó a evaluar las capacidades de los estudiantes en el año 2000; desde entonces han cambiado presidentes, partidos y secretarios de Educación, hemos tenido reformas educativas, contrarreformas y, ahora, una Nueva Escuela Mexicana, pero seguimos sin resolver lo elemental: garantizar que nuestros niños y jóvenes aprendan.
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