- En retrospectiva, no me extraña que haya llegado hasta el nivel de una subgubernatura en nuestro Instituto Central...
Por: Bruno Donatello - El Economista
El panorama reciente de noticias relativas a México nos ha sido tremendamente desalentador. Con todo, a manera de compensación, me enteré recientemente de la designación del economista Gabriel Cuadra en calidad de subgobernador del Banco de México. Ingresa en reemplazo de su antecesora, Irene Espinosa, quien terminó su periodo legal de elegibilidad. La designación me parece un acierto indirecto de la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja, quien debe haber ejercido influencia para que se llegase a dicho nombramiento.
Con muy buena visión estratégica, después de la crisis financiera mundial del 2008, en el Banco de México se tomó la decisión de crear un área técnica especializada en el tema de la solvencia, desde un punto de vista sistémico, de la estructura de los bancos en el país. El enfoque era muy novedoso en México y, para encabezar el área referida, designaron a un muy buen funcionario de mi amistad y aprecio profesional: Pascual O’Dogherty (de origen irlandés). Como parte de las responsabilidades encomendadas a la mencionada área, estaba la preparación anual de un Informe sobre Estabilidad Financiera, cuya revisión de estilo me era convocada por Pascual. Y fue en esas andanzas cuando tuve el privilegio de conocer a Gabriel Cuadra. Había llegado al área en sustitución de alguno de los tres directores que le reportaban al jefe O’Dogherty.
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