- Toda la política arancelaria podrían aplicarse para las ventajas personales del magnate
Tom Van der Heyden -elEconomista.es
Durante la primera etapa de Donald Trump como presidente de los EEUU ya desató un conflicto comercial sustancial con la segunda potencia económica del mundo, China. Muchos pensaron que Biden iba a reducir la presión arancelaria sobre la industria china, pero justo ocurrió lo contrario al mantener e incluso ampliar los 'castigos' de carácter tarifario. Además, decretó medidas complementarias, sea por proteccionismo sea por motivos de seguridad nacional, relacionadas con la exportación de alta tecnología, en concreto microprocesadores – y la maquinaria para fabricarlos – que puedan ser utilizados con fines militares por Pekín.
Nadie, literalmente nadie se esperaba que la segunda administración Trump iba a cambiar este rumbo yendo por un camino más conciliador, a pesar de una buena primera toma de contacto con el presidente Xi Jinping hace poco. Pero igualmente la sorpresa ha sido mayúscula al ver que el recién (re)estrenado presidente norteamericano materializó hace pocos días sus amenazas de penalizar incluso a sus, teóricamente, mejores socios comerciales, Canadá y México, con fuertes aranceles generalizados de un 25%, aunque con 'tan solo' un 10% sobre los productos energéticos provenientes de su vecino del norte.

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