Mario Maldonado - Sonora Presente
Las grandes asociaciones empresariales de Estados Unidos y algunos gobernadores -la mayoría en privado- ejercieron una enorme presión que orilló al presidente Donald Trump a aplazar la imposición de aranceles contra México.
Pese a su estilo arrebatado e irracional, Trump no “come lumbre”, de manera que las evaluaciones de su Gabinete debieron haber arrojado que de llevar a la práctica sus amenazas arancelarias, el golpe económico para sus gobernados terminaría en desastre y cobrándole factura muy al inicio de su administración.
Trump prometió en campaña bajar la inflación, aumentar el empleo y los salarios, así como llevar a la economía estadounidense a su mayor bonanza en las últimas décadas. La guerra comercial contra México y el mundo van en contra de todo lo que arengó el republicano.
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