- La energía se encarecerá por el castigo al crudo canadiense, vital en las refinerías estadounidenses
- Las grandes marcas de automóviles podrían ver afectadas hasta el 80% de sus exportaciones
Carlos Asensio - elEconomista.es
El presidente de EEUU, Donald Trump, tiene una muy buena razón para justificar la inesperada prudencia que mostró esta semana, al posponer la imposición de aranceles del 25% a México y Canadá. El inicio de la guerra comercial, simultáneamente en Norteamérica y en China –país este último sobre el que ya pesan gravámenes del 10%–, amenaza con volverse como un bumerán sobre la economía estadounidense, en un aspecto tan delicado como la inflación.
Así lo avisan diferentes laboratorios de ideas en EEUU, como Capital Economics y otros paradójicamente cercanos al Partido Republicano –en especial, el Peterson Institute for International Economics (PIIE, por sus siglas en inglés)–, que alertan de la amenaza de que el IPC remonte hasta el 4% en un año, un nivel que no se ve en ese país desde 2023.

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