Peniley Ramírez - Sonora Presente
El correo llegó a miles de organizaciones de la sociedad civil del mundo. Era la segunda semana de la administración Trump. El Departamento de Estado notificaba a las organizaciones que los fondos que recibirían de EU estaban “inmediatamente suspendidos”. Y añadía una advertencia: “tan pronto como reciba esta notificación, el destinatario de este fondo debe parar todo el trabajo en el programa y no incurrir en ningún costo nuevo”.
“El resultado fue inmediato”, me dijo desde Washington una persona que dirige una organización civil. “Tuvimos que despedir al 80% de nuestro personal”.
Los despidos y los cierres de programas han seguido en cascada. EU, informó la ONU, proveía el 47% de la ayuda humanitaria global a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) y otros departamentos del gobierno. En México, la decisión de frenar de repente todos los envíos de dinero afecta a organizaciones civiles, pero también al gobierno federal y a gobiernos estatales.
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