Carlos Ramírez - El Indpendiente
El discurso de respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cumplió con los requisitos de Estado, pero le faltaron dos temas: reconocer que el reclamo de la Casa Blanca –no solo de Donald Trump– se sustenta en una crítica directa –aunque a posteriori— al modelo de seguridad del presidente López Obrador 2018-2024 de “abrazos, no balazos” y el fortalecimiento del crimen organizado en ese periodo en cuanto menos 28 estados de la República.
La crítica de la presidenta mexicana a la relación directa armerías-crimen organizado mexicano también fue muy certero en el señalamiento del acopio de armas de organizaciones delictivas mexicanas, pero le faltó reconocer que no hay ninguna estrategia directa que ese contrabando ingresa a México por la corrupción de las áreas aduanales y de seguridad mexicana; y si hubiera querido ser más directa, pudo haber señalado con razones que han sido ya reveladas en medios que el contrabando de armas es un método militarizado del Gobierno de Estados Unidos para generar inestabilidad en otros países.

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