Andrés Oppenheimer - El Siglo de Torreón
Muchos se preguntan por qué el presidente Donald Trump sigue tan obsesionado con sus aranceles, a pesar de que han sido declarados inconstitucionales por la Corte Suprema, no han producido mejoras económicas y no son populares en Estados Unidos.
En realidad, no hace falta ser un genio de la economía para entender por qué Trump insiste con sus aranceles, y por qué lo seguirá haciendo. Antes de entrar en eso, veamos qué han logrado - o qué han dejado del lograr - sus tarifas hasta ahora.
Cuando anunció sus tarifas aduaneras en su llamado "Día de la Liberación" hace casi un año, Trump aseguró que reducirían el déficit comercial estadounidense, traerían las fábricas de regreso desde China y México y dispararían un auge en el empleo manufacturero en Estados Unidos.
Pero nada de eso pasó. Al contrario, el año pasado se perdieron 103,000 trabajos manufactureros, según la Oficina de Estadísticas Laborales del Gobierno. La razón es simple: sigue siendo mucho más barato fabricar cosas en Asia o México que en Estados Unidos.
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