Salvador Garcia Soto - Serpientes y Escaleras
En la lucha intestina y soterrada que se vive dentro del movimiento obradorista, la presidenta Claudia Sheinbaum no es precisamente la más moderada, pero sí ha tenido que tomar distancia del sector más radical, conocido como “Los Puros” de Morena, porque ese grupo, que se creen los verdaderos impulsores de la “transformación”, no solo han desafiado y enfrentado a la doctora, sino que pretenden imponerle a ella y al movimiento su visión, sus candidaturas y quieren influir en la conducción del gobierno.
Para nadie fue secreto que ese grupo en el que se ubican los liderazgos de los hermanos Batres, Martí y Lenia son los más visibles, de Jesús Ramírez Cuevas y su corte de comunicadores que controlan los medios públicos y la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, se enfrentó abiertamente a la intención de Sheinbaum como candidata presidencial de llevar a su cercano, Omar García Harfuch, al gobierno capitalino. Y hoy se sabe, a partir de lo que afirma en su libro Julio Scherer, que en aquella operación para desplazar y vetar al hoy poderoso secretario de Seguridad federal, los duros contaron no sólo con el aval del presidente López Obrador, que no quiere a Harfuch, sino también con millonarios recursos, hasta 28 mil millones de pesos que obtuvo el vocero Ramírez para apoyar la campaña de Brugada, según lo que se afirma en el texto del exconsejero Jurídico de la Presidencia.

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