- Los países que, bajo la amenaza de los aranceles, asumieron enormes promesas de inversión con EE. UU., ahora se enfrentan al hecho de que tal vez hubiera sido mejor esperar.
Por Alexandra Stevenson y River Akira Davis
Alexandra Stevenson reportó desde Hong Kong y River Akira Davis desde Tokio.
Empezó como una semana de victorias comerciales para el presidente Donald Trump.
El martes, Japón se comprometió a invertir 36.000 millones de dólares en Estados Unidos, y el jueves, el presidente de Indonesia firmó en Washington un acuerdo para abrir sectores críticos de la economía del país a las empresas estadounidenses.
Las medidas formaban parte de acuerdos comerciales que ambos países habían firmado bajo la amenaza de enormes aranceles, como nunca antes habían tenido que hacer frente: hasta el 35 por ciento en el caso de Japón y el 32 por ciento en el de Indonesia. Trump saludó los avances como señales de que Estados Unidos estaba “VOLVIENDO A GANAR”.
Pero al final de la semana, ya no estaba claro quién estaba ganando, si es que alguien estaba ganando. El viernes, la Corte Suprema anuló la premisa legal de los aranceles punitivos de Trump. Tras el fallo, insistió en que muchos de los acuerdos se mantendrían, aunque incluso reconoció que algunos podrían no hacerlo. La decisión de la corte ha dejado muy incierto el destino de los acuerdos.

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